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Las consecuencias del 9-M

Zapatero tenderá la mano a Rajoy

El presidente del Gobierno tratará de acordar con el PP y con los demás grupos la política antiterrorista, la reforma constitucional y la renovación de la justicia

La nueva legislatura será distinta de la que acabamos de vivir. Y será diferente porque los retos son otros, porque la presión nacionalista será menor y porque el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dará un cierto giro respecto a su política en la legislatura anterior, aunque queda la duda sobre qué tipo de oposición hará el PP.

Unidad contra el terrorismo: "Por mí y por nosotros no va a quedar"

Primará la política económica y social, no el desarrollo de los estatutos

Cuando Zapatero ganó las elecciones hace cuatro años, España acababa de salir del atentado más grave de su historia y la lucha contra el terrorismo islamista se impuso en el centro de la agenda. Junto a ello, Zapatero impulsó un proceso de reformas estatutarias que venía gestándose desde parlamentos autonómicos como el catalán y andaluz. Asimismo, ETA, bajo la dirección de Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, tras un año sin asesinatos, preparaba un alto el fuego y una petición de diálogo.

Aquella agenda poco tiene que ver con la que ha de afrontar Zapatero en su segunda legislatura, en la que la desaceleración económica se coloca en el centro de las preocupaciones nacionales, junto con la necesidad de desarrollar la normativa social aprobada en estos cuatro años.

Hereda también del desacuerdo con el PP en la anterior legislatura la tarea urgente de renovar los órganos institucionales, decisivos en el ámbito judicial, como el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, así como la necesidad de superar discrepancias de fondo en cuestiones muy sensibles, como la política antiterrorista, y en otras reformas institucionales, como la de la Constitución, para convertir el Senado en Cámara territorial y para que una mujer pueda ejercer la función de jefe de Estado.

En la sensible cuestión territorial, Zapatero, en contraste con la apertura de todo un proceso de reformas estatutarias en la legislatura anterior, sólo tiene un grave reto y a corto plazo, la hoja de ruta del plan soberanista del lehendakari, Juan José Ibarretxe, que se la presentará en la ronda de presidentes autonómicos que el jefe del Gobierno, ya investido, abrirá antes del verano.

- Prioridades. Ante estos retos, Zapatero ha colocado como prioridad al inicio de este mandato la lucha contra la desaceleración económica, apuntada al regreso del verano, que está adquiriendo aires cada vez más desafiantes, y ha anunciado un plan de acción que pretende que concierten empresarios y sindicatos. La primera decisión que tome el nuevo Consejo de Ministros, constituido en la primera quincena de abril, será una de las medidas del plan: la rebaja de los 400 euros a los contribuyentes.

Junto a ello, consolidará la política social legislada en la anterior legislatura. Empezará por el desarrollo de la Ley de Igualdad entre hombre y mujer, centrándose el Gobierno en el combate contra la discriminación en el campo laboral.

Una relevancia muy especial adquirirá en esta legislatura el esfuerzo del Gobierno por alcanzar acuerdos con el PP y el resto de los grupos parlamentarios en los asuntos de Estado: terrorismo, reforma constitucional, renovación institucional y política territorial, con el segundo plan Ibarretxe como reto principal.

Zapatero puso énfasis ayer, ante el Comité Federal del PSOE, en la cuestión de los pactos, sobre todo contra el terrorismo. "La práctica totalidad de los españoles quiere vernos juntos a todas las fuerzas políticas en la lucha contra el terrorismo. Contra el de ETA y la amenaza del terrorismo internacional. No ha sido posible en los pasados cuatro años. Pero tiene que serlo hasta la completa erradicación de la violencia criminal. Por mí y por nosotros no va a quedar. Y espero que se dé la misma predisposición en los demás", dijo.

Los socialistas creen que su intento de llegar, en la pasada legislatura, a acuerdos de Estado con el PP, sobre todo en política antiterrorista, no ha sido visualizado y ha tenido un efecto electoral favorable a los populares en las comunidades gobernadas por este partido, especialmente en Madrid y la Comunidad Valenciana.

En la nueva legislatura, además de que las circunstancias políticas favorecen el acuerdo -al haber roto ETA la tregua y quebrarse la política de diálogo con la banda-, el PSOE sabe que necesita ganar a la opinión y convencerla de que son los socialistas los promotores de la unidad contra el terrorismo. E insistirá en poner a prueba al PP para que confirme si ha dado un giro a su estrategia de crispación y renuncia a utilizar el terrorismo como arma de confrontación política.

Del mismo modo, enfatizará su política económica y social en esta legislatura frente al protagonismo que han tenido en la pasada la política territorial y el fallido final dialogado del terrorismo. Hay práctica unanimidad en el entorno de Zapatero de que estos asuntos fueron un lastre electoral, reflejado por las encuestas a lo largo de la legislatura.

Zapatero, en política territorial, tiene como principal problema el reto de Ibarretxe, cuyo rechazo a la propuestas soberanista del lehendakari ya ha adelantado. Juega además con la ventaja añadida de que la victoria rotunda del PSE sobre el PNV en estas elecciones se interpreta en Euskadi como una censura a la totalidad al plan soberanista de Ibarretxe.

A partir de ahí, la sentencia del Tribunal Constitucional ante el recurso del PP contra el nuevo Estatuto de Cataluña marcará los límites y la pauta del desarrollo estatutario pendiente. Hacia el otoño tendrá que afrontar la renovación del modelo de financiación autonómica y tiene toda la legislatura para mejorar la cooperación entre comunidades y de éstas con el Estado.

- Cuadrilatero parlamentario. Zapatero dependerá en esta legislatura menos de los pactos con los nacionalistas que en la anterior, en la que, para sumar los 12 escaños que necesitaba para llegar a la mayoría absoluta, -tenía 164 escaños de 175- tuvo que articular una cadena de acuerdos, cuya base eran ERC y IU. Ayer, con 169 escaños en la mano, anunció su autonomía frente a las exigencias de los grupos nacionalistas.

"Será una legislatura menos catalana", señala un destacado dirigente socialista. Al bajar ERC de 8 a 3 escaños, aunque CiU mantiene sus 10 diputados, la legislatura marcará una pauta parlamentaria distinta a la anterior, en la que el Congreso fue protagonista, sobre todo en su primera mitad, de sonados debates identitarios promovidos por los nacionalistas catalanes.

Frente a los nueve grupos parlamentarios de la anterior legislatura, en ésta sólo han quedado cuatro: PSOE, PP, CiU, PNV y Grupo Mixto. Los dos partidos nacionalistas clásicos -CiU y PNV- vuelven a recuperar su viejo protagonismo.

Los socialistas creen que tienen la gobernabilidad más fácil en esta legislatura y confían en lograr la investidura de Zapatero en la primera vuelta, y para ello negociarán con todos los grupos parlamentarios salvo el PP.

- Cataluña y Euskadi. El espectacular ascenso del PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya) y del PSE (Partido Socialista de Euskadi) en Cataluña y País Vasco, que les ha colocado como primeros partidos en ambas comunidades, sitúa al Gobierno de Zapatero ante un problema aparente al ser los principales rivales de su partido en tales comunidades las primeras fuerzas del Parlamento en las que puede apoyarse: CiU y PNV.

"Debemos dejarle al presidente del Gobierno que maneje sus pactos parlamentarios. Pero, a la vez, el Gobierno no puede condicionar sus pactos parlamentarios a la lógica disputa del PSC y PSE en Cataluña y Euskadi por su hegemonía frente a CiU y PNV, respectivamente", señalan dirigentes de los socialistas vascos y catalanes.

Resulta aún más relevante, tras los resultados del 9-M, el papel vertebrador de los socialistas en las comunidades con mayor peso nacionalista, donde el PP ha salido muy debilitado.

En el caso de Euskadi, el Gobierno va a tratar de implicar al PNV en esta legislatura en una política de Estado clave como es la política antiterrorista. Ya lo hizo en la legislatura anterior -donde el PNV se implicó en otras circunstancias, como el final dialogado del terrorismo- y lo hicieron históricamente los Gobiernos de Felipe González.

Se da la particularidad de que ETA y su entorno han salido muy debilitados del proceso de final dialogado del terrorismo, más que nunca en su historia, y de que Euskadi entra en una etapa "terminal" de la violencia.

En esas condiciones, el Gobierno ha anunciado que pretende contar con el PP en la lucha contra ETA, pero también considera clave la participación del PNV que, aunque haya perdido estas elecciones, sigue gobernando Euskadi y es la primera fuerza que representa al nacionalismo en la comunidad vasca.

"Quieren vernos juntos a todos"

- "La práctica totalidad de los españoles quieren vernos juntos a todas las fuerzas políticas en la lucha contra el terrorismo, contra el terrorismo de ETA y contra la amenaza del terrorismo internacional", manifestó ayer Zapatero en el Comité Federal del PSOE.

- "Por mí y por nosotros no va a quedar. Y espero que se dé la misma predisposición en los demás".

- "El pueblo español ha rendido un clamoroso homenaje, con su alta participación en las urnas, a todas las víctimas de la sinrazón de la barbarie terrorista. Nuestra democracia no admite retos de quienes se enfrentan a sus principios básicos y a sus valores más esenciales. No los ha admitido en el pasado y no los admitirá nunca".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de marzo de 2008

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