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"Es una secta, entras muy fácil, pero no sales ni queriendo"

Más de 50 personas contactan con la oficina de apostasía de Rivas

Hace dos años que José Antonio dice misa en Rivas-Vaciamadrid (55.000 habitantes), la primera ciudad de la región en ofrecer la gestión gratuita de la apostasía. Su casa, en la parte trasera de la iglesia de San Marcos, está frente a la oficina municipal que da el servicio. Desde el martes pasado ve cómo algunos feligreses cruzan por delante de su casa. Intentan abandonar para siempre la Iglesia católica.

Los gestión de los trámites cuesta dos euros. Para los vecinos es gratis

Así lo hizo ayer Inma Martínez. Curiosamente, no vive en Rivas. Inma vino desde Alicante expresamente para hacer el trámite. "Es la segunda vez que lo intento, hoy voy a probarlo de nuevo. Espero conseguirlo". La primera fue en su comunidad, la valenciana. "Es imposible, sólo te ponen pegas". A sus 34 años, está bautizada y confirmada. Incluso "tenía un pie dentro, quería ser misionera". Pero sufrió una crisis. "No de fe, sino de fe católica". Su trayectoria de perfecta cristiana le complica más aún salirse de las listas de la Iglesia. "Esto es una secta, entras muy fácil, pero no sales ni queriendo", dice. En su familia, "muy religiosa", no saben nada de su periplo para recibir la autoexcomunión.

Margarita Feral, de 45 años, tampoco les ha dicho a sus padres que ha ido a apostatar. Por ellos se casó de blanco y radiante. "No quería darles un disgusto". Pero está convencida de salirse. "En la vida hay que ser coherente, si no creo no tengo por qué estar en sus listas". Sus dos hijas no están bautizadas.

Como ellas, más de 50 personas contactaron ayer con la Oficina de Derechos y Libertades Públicas que el Ayuntamiento (gobernado por IU) ha dispuesto en el antiguo Consistorio. En su segundo día abierta, cerca de 25 bautizados se personaron en la sala, mientras otros tantos se pusieron en contacto por teléfono con el abogado que asesora y gestiona el papeleo para apostatar. "Sólo he tenido que rellenar unos impresos y darle una fotocopia del DNI", explicó ayer Rocío Ruiz, de 37 años. Su motivo de renuncia es sencillo: "Soy atea".

La oficina, además, ofrece otros servicios, como asesoramiento en casos de discriminación salarial. "Hoy ha venido una mujer que le pagaban 300 euros menos que al resto de sus compañeros", citó como ejemplo el abogado. Pero entre los que se apelotonaban ayer a media tarde en el recibidor del antiguo Ayuntamiento el tema era apostatar. Y las conversaciones giraban en torno a él. "Igual de estúpido es apuntar al niño cuando nace al PP o al PSOE que apuntarlo a la Iglesia", decía uno de los que esperaban.

El 94% de los españoles han recibido el bautismo, aunque sólo el 77%, según un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas, se define como católico. De éstos, más de la mitad (56,2%) nunca asiste a misa.

Todo el que quiera de ese 94% puede apostatar en Rivas. El precio es de dos euros. "Lo que cuestan las gestiones administrativas: llamadas, envíos...", explicó uno de los abogados. Para los de Rivas es gratis.

También para los del municipio, líder en secularización, existe el servicio de "acogimientos civiles", ceremonias en las que el Ayuntamiento, en lugar de la Iglesia, se compromete a velar por el recién nacido que no recibe el bautismo.

En el otro lado de la pirámide de la vida está José Tomás, de 79 años, que acudió ayer a apostatar con una misión: "Tengo dicho en casa que no quiero curas el día que me muera. A ver si así me aseguro de que lo cumplan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de marzo de 2008