Alimentaria diseñará la tienda del futuro tras rastrear al consumidor

Alimentaria, la cita internacional de la industria de la alimentación, arranca el próximo lunes en Barcelona con una promesa de impacto económico para la ciudad de 168 millones de euros -es el mayor de los salones de la Fira, después de Construmat, según recordó el presidente de la institución ferial, Josep Lluís Bonet- y un reclamo destacado: mostrar cómo será la tienda del futuro, sobre la base de lo que demanda cada vez más el consumidor.

Los 155.000 profesionales que asistirán al salón debatirán, entre otras cuestiones, los retos de innovación que se le plantean al sector, que no sólo atañen al producto que venden sus empresas, sino también al punto de venta, a la accesibilidad al establecimiento y su atmósfera lumínico-acústica, y a la distribución de los productos. De ahí la gracia de la tienda del futuro, a cuatro o cinco años vista, que incorporará desde balanzas inteligentes que facilitarán información al consumidor cuando éste pese un producto, hasta alfombras que, al ser pisadas, le avisarán sobre si se acerca o se aleja en una gran superficie de la zona de productos que busca.

La cita con el sector alimentario dejará en Barcelona 168 millones de euros

El diseño de la tienda futura se ha realizado a partir de una radiografía del comprador de la consultora TNS y quiere reflejar la importancia creciente de la innovación en el sector, según Josep Maria Bonmatí, director general de la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc).

La alimentación tiene un peso crucial en la industria, ya que proporciona el 15% de la mano de obra industrial, el 17% de la producción y el 2,5% del producto interior bruto (PIB), según la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). Sin embargo, este atomizado sector tiene como gran reto la innovación. Según los datos de la presentación de Alimentaria, en España las empresas invierten proporcionalmente y sobre sus ventas la mitad o menos de lo que lo hacen sus homólogas europeas.

Alimentaria, que ocupa los dos recintos de la Fira (Montjuïc y Gran Via), es un gran paraguas que cubre un rosario de salones. El de la alimentación ecológica, el del aceite de oliva, el de los lácteos, el de los vinos y el de la confitería. Uno de los eventos será el Congreso Internacional de la Dieta Mediterránea, que apuesta por entrar en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

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