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Las discográficas 'tapan' sus cifras

La industria oculta sus listas de ventas como estrategia frente a la caída del mercado

A Sergio Dalma le han salido canas. Así se le puede ver en la portada de su nuevo disco, A buena hora. Pero su cabellera no es lo único que ha sufrido una transformación desde la publicación de su anterior trabajo hace solo tres años. El gran cambio es que, entonces, el cantante llegó al número uno de la lista de ventas con más de 70.000 ejemplares vendidos en la primera semana. Con su nuevo disco también ha entrado en lo más alto de la lista, pero no ha superado los 7.000 ejemplares. No es un caso aislado. La actual crisis discográfica crea números paupérrimos. Antes, cualquier artista que en la primera semana entrase en el primer puesto de la lista no bajaba de los 50.000 discos vendidos. Ahora, salvo excepciones, llegar a los 10.000 es casi un milagro.

"Ya no se dan las cifras de ventas: son muy bajas", admiten en Promusicae

La industria -que no la música- está en un grave aprieto. El descenso de la venta de discos (en 2007 bajó un 23% con respecto a 2006) es un hecho. Quizá ésa sea una de las razones por las que Promusicae, la asociación de productores musicales españoles, no haga públicas -ni a la prensa- las cifras de venta como hacía hace un año.

"No hay nada oscuro en las listas, y mucho menos manipulación", explica Antonio Guisasola, presidente de Promusicae desde hace cinco años. "Qué más quisieran algunos. El músico que llega al número uno sigue siendo el que más ha vendido, pero ya no se enseñan las cifras porque son muy bajas", asegura.

Promusicae, al ser una asociación de carácter totalmente privado y no recibir ninguna subvención pública, no tiene la obligación de enseñar esas cifras. Está en su derecho de sólo rendir cuentas ante sus 81 socios, que son en su mayoría, compañías discográficas. "Esta bajada de cifras de ventas es un tema delicado, sobre todo, para hacer promoción de los artistas", continúa Guisasola.

Porque ¿cómo puede ahora una discográfica publicitar a un cantante que ha vendido sólo mil discos en una semana en toda España por mucho que haya llegado al número tres de la lista? La solución está en anunciar a bombo y platillo que el artista en cuestión ha llegado a un disco de oro (40.000 ejemplares) o de platino (80.000 ejemplares). "Eso sirve como un instrumento de marketing", concreta el presidente de Promusicae. Conviene entonces recalcar que esos 40.000 u 80.000 discos no están todavía en casa de la gente sino colocados sobre las estanterías de las tiendas. Es decir, son las novedades musicales que la discográfica vende a los comercios para su circulación, pero que todavía no se han vendido. Antes se vendían de sobra en una semana. Ahora pueden tardar varios meses. En los últimos tiempos, y debido a la crisis, tiendas y discográficas ajustan más esas cifras para evitar excedente y por tanto devoluciones que pueden acabar en la basura. "Ya no compramos tantos discos como antes", explica Bárbara Azcárate, responsable de compras y ventas de El Corte Inglés. "Nos ajustamos mucho más a la demanda. Preferimos tener variedad que cantidad".

Pero, ¿cómo se confeccionan las listas de ventas? Promusicae encarga la recopilación de datos a Media Control GFK, una de las mayores empresas de estudios de mercado del mundo, que recoge datos del 80% de establecimientos (unas 8.000 tiendas) donde se venden discos en España: grandes superficies (El Corte Inglés, Hipercor), tiendas electrónicas (Fnac, Media Markt), hipermercados (Carrefour, Alcampo) y tiendas especializadas.

Cada lunes (la lista se publica los miércoles) esas tiendas mandan los datos de los discos que han vendido. En la gran mayoría de casos, ejemplar vendido es disco que se suma gracias al lector de código de barras. Sólo en tiendas pequeñas el recuento queda en manos de la buena fe del propietario. Lo confirma Dani Teixido, jefe de ventas de Discos Castelló, en Barcelona: "Sólo pasamos a GFK las cifras de discos vendidos. Los que se devuelven a la discográfica porque no se venden no se computan". En GFK dicen que el recuento es aséptico: "Nuestro estudio se basa en datos que nos dan las tiendas con las que trabajamos. No hay margen de error, sólo sumamos", explica Íñigo Palao, director de entretenimiento de GFK.

GFK realiza el mismo proceso en Francia, Alemania, Bélgica y Holanda. En ninguno de esos países se hacen públicas las cifras exactas de venta. Sí se hace en EE UU y Reino Unido, donde se utiliza otro sistema de código de barras. GFK, por contrato, prohíbe la distribución pública de esas cifras. Tampoco son públicas las cifras de la lista semanal de descargas musicales online de Promusicae. En este caso tiendas como iTunes o eMusic y los operadores de telefonía móvil son los que proporcionan las cifras de las canciones más bajadas. Las descargas digitales no superan todavía a la venta de discos. Pero el futuro es ése, dice Guisasola: "Aunque nunca desaparezca el soporte tangible, lo superará", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de febrero de 2008