Columna
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...Y el PP los junta

No se sabe bien qué Dios los hace, porque luego se pasan el muerto y no hay quien asuma la autoría del desatino, pero sí se conoce que una deidad de poca monta, muy facha él y al servicio de los capitanes de empresa, los junta. Los junta y los mete en el chiquero, de acuerdo con el manual de instrucciones del mando de esa derecha tan machucha como cavernaria, hasta que la temperatura electoral alcanza su punto crítico, y entonces recibe la orden de darles suelta. Son criaturas que, cuando andan a sus anchas y a la intemperie, resultan imprevisibles: van del patetismo al esperpento y difícilmente pastan prudencia y aun menos un tentempié de sensatez. Los que conocen la cabaña nacional son precavidos y les echan un capotazo. Y no porque sean individuos de una especie en extinción, sino porque están en expansión y cumplen, a su pesar, un papel pedagógico: muestran, sin ningún pudor, los principios de su manada, dan buena cuenta de su origen y nos ofrecen una representación de las catástrofes que pueden perpetrar en cualquier momento.

Pero en estos últimos días hemos asistido a unos juegos florales de frases propias de una antología de la aberración que corresponden al desdén de dos cargos públicos, es decir, de dos asalariados del pueblo: los señores Font de Mora y Díaz Alperi, ambos del PP, consejero de Educación, el primero, y alcalde de Alicante, el otro. Font de Mora afirmó, según este diario, que desde la Generalitat se prefiere "potenciar el inglés, en lugar de cualquier otro idioma extranjero", en una inequívoca alusión al catalán, lo que da la razón a Mariano Rajoy, quien tendría que enunciar su apocalíptica tesis con exactitud: La Generalitat valenciana quiere romper España, ¡ay, que me da el telele! Al consejero ya lo han puesto, y con toda razón, a caldo, el Sindicat de Treballadors de l'Ensenyament del País Valencia (STEPV), Acció Cultural, EUPV, en cuyo nombre su coordinadora, Glòria Marcos, ha exigido la dimisión de Font de Mora, y bastantes asociaciones cívicas y culturales.

Conclusión, el mentado consejero, cuando menos lingüísticamente, nos ha pasaportado de extranjeros a todos los valencianos, ¿no es así, Herr von Mora? En lo que respecta al alcalde de Alicante, en el curso de un pleno municipal, y de acuerdo con el diario Información, sentenció: "Muchos inmigrantes tendrán que delinquir cuando la construcción falle". Y no sé si una presunción de tal naturaleza constituye legalmente apología de la xenofobia y el racismo, pero desde la ética que debe presidir actos y palabras de nuestros representantes, resulta irresponsable, temeraria y abominable. Me recuerda cuando, a mediados de los sesenta, en Ginebra, reproché a un mando de la gendarmería suiza el trato vejatorio que daba a unos emigrantes españoles, y le recordé cómo actuaban los nazis. Sonrió aparentemente halagado y dijo: "Los españoles, cuando no trabajan, roban". Al señor Díaz Alperi le están dando un repaso, por su intolerable y gratuita criminalización, CC OO, UGT, EUPV y ONG que se dedican a la inmigración. Frases así empañan el cristal de las urnas. Cuidado, es peligroso asomarse al interior.

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