La izquierda 'abertzale' fracasa en su huelga contra la ilegalización

Los sabotajes y la actuación de los piquetes terminaron con 25 detenidos

La izquierda abertzale tuvo ayer que rodearse de sabotajes, piquetes y barricadas para alterar la normalidad de una jornada de huelga general en la que el tejido industrial apenas se vio afectado y el sector servicios, sobre todo los comercios, paró de manera desigual. Unos por miedo y otros porque secundaron la protesta. "Llevo toda la mañana subiendo y bajando la persiana cuando se acercan éstos", admitía el dueño de una cafetería en pleno casco viejo bilbaíno, al ver pasar una columna de jóvenes al grito de Gaur greba orokorra (hoy huelga general). Era ya mediodía y, finalmente, decidió echar la persiana. "No merece la pena", admitió resignado.

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En total, la Ertzaintza detuvo en el País Vasco a 24 personas -11 de ellas en Bilbao- acusadas de desórdenes y coacciones, y en Navarra la policía arrestó a un varón de 29 años en Villava por hacer pintadas en un autobús urbano.

El Gobierno vasco constató, por boca del consejero de Empleo, Joseba Azkarraga (EA), la "falta de seguimiento significativo" del paro, convocado para protestar por las causas de ilegalización abiertas contra el PCTV y ANV, las últimas detenciones de la dirección de Batasuna y en favor de la independencia de Euskadi. Luego, el Ejecutivo autónomo subrayó esas palabras con datos: el 19,61% del profesorado de la enseñanza pública hizo huelga, el 1,31% en Osakidetza (sanidad) y el 0,15% en la Administración de Justicia (tres personas). En total, 19.606 huelguistas, según datos oficiales.

El líder del sindicato abertzale LAB, Rafa Díez, declaró que la huelga había tenido "un importante eco en el conjunto de Euskal Herria". Y donde la policía y los bomberos, que tuvieron que emplearse a fondo durante toda la jornada, vieron incidentes y sabotajes, Askatasuna percibió "toda la maquinaria represiva" para "condicionar" el paro.

En Guipúzcoa, la huelga general tuvo una incidencia irregular y, aunque alteró el ritmo habitual de un día de labor, no paralizó la actividad del territorio.

La jornada, que comenzó con incidentes desde la madrugada, requirió la presencia constante de los bomberos en distintos barrios de la comarca de San Sebastián, donde se sucedieron incidentes con la quema de contenedores. Algo que también ocurrió en Vizcaya, donde los radicales trataron de cortar sobre las 7.30 una de las entradas principales a Bilbao encadenándose a bidones llenos de cemento. Las dos líneas del metro bilbaíno se vieron afectadas entre las 7.36 y las 8.25. En Guipúzcoa, el transporte resultó afectado por el corte de una catenaria de Renfe entre las localidades de Legorreta y Tolosa, lo que supuso una interrupción de las líneas de cercanías durante tres horas entre ambas estaciones.

La sede donostiarra de Aralar amaneció con las cerraduras taponadas con silicona. Luego, los piquetes amenazaron a los dirigentes y trabajadores de esta formación cuando fueron a trabajar. Las manifestaciones convocadas por LAB por la mañana en las tres capitales fueron secundadas por unas 5.000 personas. Y sin incidentes.

Dos jóvenes cortan una de las entradas principales a Bilbao encadenados a un bidón de cemento.
Dos jóvenes cortan una de las entradas principales a Bilbao encadenados a un bidón de cemento.LUIS ALBERTO GARCÍA

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