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Editorial:

Concertación EE UU

La crisis propicia acuerdos de los dos grandes partidos en plena campaña preelectoral

En apenas dos semanas, mucho antes de lo esperado, el Gobierno y la Cámara de Representantes de EE UU han alcanzado un acuerdo para la aplicación de un importante plan de estímulo de la economía con el que hacer frente a las amenazas, cada día más explícitas, de recesión en aquella economía.

Serán 168.000 millones de dólares en fondos públicos los que se inyecten a través de devoluciones de impuestos a los ciudadanos (130 millones de hogares recibirán por esa vía entre 600 y 1.200 dólares), subsidios a veteranos inválidos y reducciones impositivas a las empresas, con el fin de aumentar la demanda agregada a corto plazo. La celeridad con que los dos principales partidos han dejado a un lado sus no pocos desacuerdos, en un clima preelectoral nada propicio, da cuenta, efectivamente, de la severidad con que diagnostican la desaceleración de aquella economía, pero también de un sentido de la responsabilidad envidiable en estas latitudes.

No era fácil conciliar las preferencias demócratas por ampliar la cuantía del paquete para favorecer la extensión del subsidio de desempleo y los alimenticios, así como ayudas a los Estados y municipios, con las de los republicanos por reducir impuestos a las empresas y convertir en permanentes los recortes impositivos anticipados por Bush.

Cabe discutir el grado de eficacia que tendrá el equilibrio alcanzado, así como su dependencia del plazo que medie hasta que esos fondos lleguen a los contribuyentes, no antes de la primavera. Pero ambos grupos de representantes de los ciudadanos han actuado en la dirección correcta, ante un problema que mina cada día más la confianza del público.

Lo cual es una prueba adicional de la diferente actitud con que se reacciona a ambos lados del Atlántico ante las amenazas recesivas, incluida la para nosotros más relevante facilidad para que allí los dos principales partidos políticos se pongan a trabajar juntos. A hacerlo con el fin de limitar las consecuencias adversas que la intensa desaceleración tendrá para los ciudadanos invitaba hace unas semanas, dirigiéndose a Bush, la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Es el momento, subrayaba el propio Bush, en el que los ciudadanos más esperan de ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de febrero de 2008