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Entrevista:Claudia Giannetti | ARCO 2008 | Arte digital

"Los museos deberían usar más internet"

La comisaria se enfrenta al reto de combinar investigación y mercado en Expanded Box

Brasileña de nacimiento y barcelonesa de adopción, Claudia Giannetti es una de las más reconocidas expertas internacionales de new media art. La avalan numerosos libros y exposiciones pioneras, como Net.condition, la primera muestra que se celebró simultáneamente en el espacio físico e Internet, una piedra miliar en la historia de la introducción de las nuevas tecnologías en el ámbito artístico. Ahora se enfrenta al reto de combinar investigación y mercado en Expanded Box, la sección de Arco reservada a los nuevos medios. El espacio estará dividido en dos secciones que reúnen veinte propuestas de nueve galerías, en su mayoría de nueva incorporación a Arco. El apartado más tradicional, 'Pantalla', acoge una selección de vídeos monocanal divididos en tres grandes áreas temáticas: 'Espacios de acción', vinculada a la práctica de las artes performativas; 'Espacios paradójicos', centrada en las problemáticas políticas y socioculturales, y 'Espacios públicos y privados', que ofrece diferentes visiones de esta dicotomía. La sección más experimental, 'Stands', acoge instalaciones interactivas, proyectos de arte en Internet, realidad virtual y gráfica generativa, que demuestran las diversas potencialidades de los nuevos medios digitales.

PREGUNTA. ¿Cuáles son las novedades de Expanded Box, empezando por el cambio de nombre?

RESPUESTA. El nombre viene del concepto, de la voluntad de salir de la caja negra, más idónea para el vídeo, y apostar por un espacio abierto a instalaciones de diversos formatos. El vídeo sigue evolucionando, pero hemos preferido dedicar los stands a obras más experimentales.

P. El arte digital parecía invendible y sin embargo se ha recortado un espacio en el mercado...

R. El mercado está cambiando, pero los compradores de arte digital siguen siendo pocos. Las galerías, excluyendo algunas especializadas, no suelen pasar del vídeo monocanal o de la instalación audiovisual sin gran complejidad. Hay grandes coleccionistas, como los Kramlich o Harald Falckenberg, que, tras apostar por el vídeo, se están atreviendo con obras cada vez más complejas en el ámbito tecnológico. Los museos, por fin, también tienen conciencia de que estas obras forman parte del arte contemporáneo y empiezan tímidamente a comprar, pero -por las características intrínsecas del concepto de colección- prefieren obras con elementos instalativos u objetuales. Las obras inmateriales tienen muchos más problemas de aceptación. Otra tendencia destacable es la progresiva disminución de la pieza única y el incremento de obras múltiples, lo cual reduce el precio y democratiza el arte.

P. Su libro Estética digital propone un nuevo sistema para valorar el arte digital...

R. La endoestética, que se inspira en un concepto procedente de la física, nace de la necesidad de generar una teoría estética específica para estas producciones. La crítica tradicional se basa en un análisis clásico que tiene sus raíces en las doctrinas de Kant y Hegel. Sólo a partir de los años cincuenta empieza una reflexión más específica, que en un principio se llamó estética cibernética o de la información. La transformación de los medios, los formatos y el gusto hacía necesario un gran salto de interpretación: la endoestética propone un análisis desde otro ángulo de visión, interno a la obra y no externo como es habitual.

P. En este panorama multidisciplinar, ¿tiene sentido seguir hablando de especificidad del medio?

R. ¡Claro que sí! Siempre hay especificidad, incluso en la interdisciplinariedad, que tampoco es una novedad si pensamos que en los años veinte Moholy-Nagy utilizaba cine, foto y objetos, todos juntos y a la vez. La gran novedad del arte digital, su verdadera especificidad, es la forma en que el artista coloca al espectador dentro de la obra, cómo le involucra en el proceso de creación y difusión.

P. ¿Cómo ve la situación en España?

R. España tiene una producción muy respetable y artistas destacados, pero falta una política de producción y unas dinámicas de apoyo y difusión adecuadas. Considerando el gran número de museos y centros de arte que han surgido en toda España, parece increíble que nadie aún se haya comprometido seriamente con las expresiones artísticas más radicales y experimentales. Por fin se ha asumido la idea del media art como arte contemporáneo. Ya no hay diferenciación, por lo menos conceptualmente. Internet ha jugado un papel determinante en la práctica de compartir ideas, obras y procesos de creación. Los museos deberían utilizar cada vez más Internet como una plataforma accesible a todos. Este cambio de mentalidad disminuiría la esclavitud de las cifras de visitantes: una buena presencia en la Red significa multiplicar la difusión e involucrar en las actividades del museo a personas que nunca podrían presenciarlas.

P. ¿Cuál es la asignatura pendiente de la escena española?

R. Sin duda, la memoria. Por un lado, hay que recuperar y conservar las obras relevantes antes de que se pierdan, y por el otro, falta organizar una exposición antológica que recopile las obras desde los pioneros hasta la actualidad. Lo primero es más difícil, pero ya estamos trabajando en una gran muestra que se inaugurará en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) en mayo. Se titula El discreto encanto de la tecnología y reúne 120 obras, empezando por Ramón Llull, el verdadero inventor del código. También recuperaremos la obra de artistas pioneros, prácticamente olvidados, como Manuel Barbadillo y Pedro Garhel, presente en Arco, en el stand del MEIAC, con la instalación inmersiva La región central. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de febrero de 2008