La precampaña electoral

"Triunfó doña Cuaresma, la del gesto agrio y estricta conducta"

Gallardón pronuncia un discurso lleno de dobles lecturas

Porque termina el Carnaval y porque no es bueno guardar la amargura para siempre. Quizá por eso, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón optó ayer por disfrazar sus palabras, su discurso entero en el acto del entierro de la sardina, para contarle a la concurrencia, con incontenida satisfacción, cómo se siente y cómo le hizo sentir su vieja amiga doña Cuaresma.

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El discurso que pronunció ante la Cofradía del Entierro de la Sardina en la Casa de la Villa sonó a verdadera recapitulación de las últimas tres semanas vividas. Las peores de su vida política. Pero parece que el derrotado levanta cabeza. Y con bastante sentido del humor. "Sí, amigos: ha triunfado Doña Cuaresma, la del gesto agrio y estricta conducta". Todos los presentes pusieron rostro a la triunfadora.

"No somos nadie, y bien que nos lo recuerda la difunta sardina". Así, sin tapujos, con cara de pillo y sabiendo que las estaba lanzando, comenzó el alcalde su discurso. Venía con ganas de su anterior acto, compartido con Esperanza Aguirre. "¿Dónde quedan los proyectos y los sueños, cuya zozobra ni siquiera la solemnidad de este Patio de Cristales puede disimular?".

Y ahí la cosa se puso poética. El Nexus 7, el replicante de la película de ciencia ficción Blade Runner, salió a pasear para recordar que, "al final de tantas fatigas, '¿quién vive?". Se refirió también a la sardina y a sus posibles preferencias entre Don Carnal y Doña Cuaresma: "No saben si milita en un bando o en otro, pero yo me resisto a creer que nunca se haya tomado ninguna licencia". Sobre Don Carnal, no hay duda: "Ha perdido la batalla. Fugacidad de la política...".

Y para más señas, puso Gallardón fecha al origen de todos los males. Los suyos comenzaron aquel martes 15 de enero, cuando se disponía a asistir al estreno de Tristán e Isolda en el Teatro Real; cuando fue llamado a Génova y cuando pensaba él que era para recibir la buena nueva; pero que fue, en realidad, para darle la extremaunción. Y así fue como, quizá, recordó ayer esa fecha: "Ya lo dice Gaspar de Lucas Hidalgo: Martes era, que no lunes, / martes de Carnestolendas, / víspera de Ceniza, / primer día de Cuaresma. / Ved qué martes y qué miércoles, / qué víspera y qué fiesta; / el martes lleno de risa, / el miércoles de tristeza".

Y refiriéndose a la victoria de doña Cuaresma, tranquilizó a sus seguidores: "No os deis a la melancolía: sabemos que su victoria es pasajera, porque, en el peor de los casos, representa sólo la mitad de la vida, y dentro de un año, estaremos celebrando de nuevo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de febrero de 2008.

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