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Reportaje:

"Quiero a mi hija"

Un juez de Sevilla decide hoy si una familia de acogida se queda con una niña saharaui a la que reclama su madre

Ghedjemoula Mohamed Bibat llegó a Sevilla a principios de octubre para recoger a su hija de siete años, que se había quedado a cargo de un matrimonio que firmó una acogida temporal con la Delegación Saharaui para Andalucía. Hoy, después de cuatro meses pidiendo que le devuelvan a la niña, intentará recuperarla por mandato de un juez.

"Yo les di a mi hija en confianza y temporalmente mientras arreglaba los papeles y encontraba trabajo. Pero cuando vine a buscarla ya no me la querían dar, dicen que la niña se queda con ellos. Yo les digo no, no, no. Quiero a mi hija", explica Ghedjemoula, que mientras lucha por que le devuelvan a la niña vive en casa de una amiga en la localidad sevillana de La Puebla del Río.

Sin soltar la foto de su hija,Ghedjemoula cuenta que vinieron a Sevilla por primera vez en marzo de 2003 para que la pequeña fuera operada de una cardiopatía en el hospital Virgen del Rocío. La operación salió bien y la niña, nacida en noviembre de 2000 en un campo de refugiados saharauis en Argelia, recibió el alta en agosto de 2003. Dos años después volvieron para una revisión. "Nos dijeron que la niña está completamente sana", recuerda Ghedjemoula.

Madre e hija se trasladaron entonces a Zaragoza, donde vive el abuelo materno desde hace 20 años. Su intención era instalarse allí, encontrar trabajo y traerse a sus otras dos hijas, de 14 y 10 años, que se quedaron en el campamento con la madre de Ghedjemoula. Pero volvieron a Sevilla para arreglar definitivamente su situación legal y laboral en España. Ghedjemoula necesitaba un trabajo y lo encontró en un hotel de Menorca. El contrato sería de seis meses, de abril a octubre de 2006, y la madre, apoyada por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, decide dejar a su hija con una familia de acogida. "Las dificultades de la madre son un hecho que le avocaron a separarse provisionalmente de su hija, sin intención alguna de hacerlo más de seis meses, como mucho, y con agradecimiento a la familia", recoge la denuncia que ha interpuesto Ghedjemoula contra el matrimonio que tiene a la pequeña.

La madre biológica y los padres de acogida se verán hoy en el juzgado de Lora del Río. La cita judicial no es por la denuncia presentada por Ghedjemoula, sino por una "medida provisionalísima" solicitada por la familia de acogida, que reside en Villaverde del Río (Sevilla). "Solicitamos que momentáneamente la niña siga en la localidad por razones de salud y porque está a mitad del curso escolar", explica Miguel Ángel Martínez, el abogado del matrimonio, que no tiene hijos biológicos.

Según Ghedjemoula y su abogado, Ignacio Fernández de la Mata, la excusa de no interrumpir el curso de la pequeña ya fue empleada por el matrimonio de acogida en octubre de 2006, cuando la madre biológica, tal y como habían acordado las dos partes, volvió de Menorca para recoger a la niña e irse unos meses al campamento saharaui. "El matrimonio le convenció de que era bueno que se quedara hasta final de curso y que ellos le llevarían a Zaragoza en junio con su abuelo". Pero no cumplieron el trato.

"Le han estado un año dando largas y la madre, por el bien de la niña, ha consentido más de la cuenta", advierte el abogado, quien confía en que el juez dicte hoy "el final de la historia" y Ghedjemoula recupere a su hija.

Un acuerdo que se incumplió

El acuerdo de acogida temporal que suscribió el 20 de marzo de 2006 Ghedjemoula Mohamed Bibat con el matrimonio de Villaverde del Río es el documento tipo que se firma habitualmente bajo la autorización de la Delegación Saharaui para Andalucía. Según este texto, el menor regresará con su familia "cuando ésta lo solicite o cuando la Delegación Saharaui para Andalucía así lo indique".

"Ella la entregó con toda la confianza del mundo y el matrimonio aceptó. La familia de acogida ha incumplido las condiciones", explica Baha Bustafá, el vicedelegado saharaui en Andalucía.

La pareja de Villaverde, que no tiene hijos biológicos, había acogido otras veces a niños saharauis, según el responsable de la asociación. "Los responsables locales nos dijeron que nunca había dado problemas", afirma Bustafá, que no entiende el comportamiento del matrimonio. "Le agradecemos la ayuda que han prestado al acoger a la niña, pero no aprobamos esta retención", explica.

Ghedjemoula y su abogado temen que la pareja pretende conseguir un acogimiento definitivo, una opción que no contempla la asociación saharaui. "Los niños saharauis nunca se entregan en adopción. Siempre se ha cumplido el acuerdo y la familia de acogida lo devuelve cuando debe. No entendemos este caso, no entra en nuestra forma de ver un programa solidario", explica Mustafá.

La madre de la niña teme, además, que el matrimonio "le está comiendo el coco" a la menor. "La última vez que halé con ella me dijo: "Yo tengo aquí de todo, preocúpate de tus otras dos hijas". Esas no son palabras de una niña chica, sino de una persona mayor", lamenta Ghedjemoula.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de febrero de 2008

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