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Crítica:ROCK

Poder crudo

Es una pregunta que corre como la pólvora por diversos foros cibernéticos: ¿cómo es posible que ningún gran sello haya fichado a Maika Makovski para rescatarla del underground? Más que nada porque tiene todo lo necesario para triunfar en un mundo que recuperase la cordura. A saber, precoz madurez compositiva, una garganta poderosa y versátil, apabullante presencia escénica y un sex appeal de los que no abundan en el rock hispano.

Como una rosa repleta de espinas, tan pronto aguijonea los sentidos con el frágil desgarro que desprenden temas como You eat me well o When the wind blows como avasalla al personal con andanadas rockeras de altísimo octanaje, caso de So far sober o Attitude. Y lo hace al frente de un básico power trio, con el que modula a su antojo cada uno de los muchos registros escénicos de los que se sirve, escanciando los efectos perversos de su voz sobre un magma que supura garage rock.

Maika Makovski

Maika Makovski: voz y guitarra; Juan Carlos Luque: bajo; David Martínez: batería. The Mill Club. Valencia, sábado 26 de enero de 2008.

Vendaval escénico

Su poco concurrido concierto en el Mill Club -ya había actuado por la tarde en la Fnac- duró escasamente una hora, suficiente para constatar el vendaval escénico en el que se transforma esta barcelonesa de origen macedonio, quien no tiene el menor empacho en poner toda la carne en el asador actúe donde actúe.

Duele que este país siga atento a cada una de las naderías musicales perpetradas por Juliette Lewis e ignore el volcánico discurso de esta mujer que, además, nos pilla muchísimo más cerca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de enero de 2008