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El túnel del AVE ya no tiene marcha atrás

Una UTE de cuatro empresas hará las obras en 35 meses por 179 millones de euros

Luz verde para el túnel del AVE que atravesará todo el centro de Barcelona, desde la estación de Sants a la futura de la Sagrera, pasando junto al templo de la Sagrada Familia (no por debajo de él). Tal como avanzó la semana pasada la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, ayer se desbloqueó la cuestión y el Adif adjudicó el último tramo de la línea del tren de alta velocidad hasta la frontera francesa. Lo construirá la unión temporal de empresa (UTE) formada por Sacyr-Vallehermoso, SAU, Cavosa Obras y Proyectos, y Scrinsers. A menos que los tribunales decidan lo contrario, no hay marcha atrás.

Los trabajos a cielo abierto empezarán por el extremo de la Sagrera

La constructora OHL, que ha realizado el tramo de los socavones entre Bellvitge y Sants, también se presentó al concurso. Pero los lamentables precedentes desaconsejaban su participación en la construcción del túnel.

El plazo de construcción es de 35 meses y el presupuesto de algo más de 179 millones de euros. Dos cifras que difieren sensiblemente de las anunciadas por el Gobierno el pasado mes de julio, cuando el túnel se licitó por un total de 246 millones de euros (67 más de la cantidad por la que finalmente se ha adjudicado) y el tiempo de la obra se calculaba en 32 meses. Se cierran de esta forma meses de incertidumbre sobre el tramo urbano del AVE a la espera de su llegada a Barcelona, muy probablemente antes de las elecciones generales de marzo.

Las especulaciones políticas sobre el retraso en la adjudicación del túnel, como moneda de cambio de un eventual pacto poselectoral entre el PSOE y CiU, alimentaron todo tipo de conjeturas sobre si finalmente se iba a dar luz verde a este proyecto pactado en 2002, cuando el PP gobernaba en España, CiU en Cataluña y el tripartito en el Ayuntamiento de Barcelona.

Pero las tornas cambiaron al pasar a la oposición el PP en España, CiU en Cataluña y ERC en el Ayuntamiento de Barcelona. Así, en las últimas semanas, mientras el Ejecutivo catalán y el equipo municipal de Barcelona apremiaban para que se adjudicaran de las obras, la oposición municipal -CiU, el PP y ERC- y el patronato del templo de la Sagrada Familia hacían causa común contra el túnel.

El túnel, de 5,6 kilómetros, discurrirá en todo momento bajo la calzada y no bajo los edificios. Pasará junto a la fachada de la Glòria de la Sagrada Familia y se construirá un muro pantalla para aislar los cimientos del templo y dar más seguridad al conjunto. Será una pantalla permeable de pilotes de 1,5 metros de diámetro y unos 40 metros de profundidad. Según el Adif, no se contruirá antes de 2009. El impacto de la construcción del muro es una cuestión que preocupa especialmente a los responsables de la Sagrada Familia por lo que supondrá de molestias para sus propios trabajos, además de un posible descenso del número de visitantes.

Las administraciones quieren extremar las medidas de control. Del plazo de 35 meses de ejecución del túnel, el primer año se dedicará, en parte, a la preparación y al estudio de la obra. Se debe construir y montar la tuneladora (no menos de un año) y concretar y prever el impacto de los trabajos en superficie, incluido el desvío de servicios (agua, electricidad, etcétera) y del tráfico.

Parte del túnel se hará en pantalla (a cielo abierto) en los dos extremos, por los que se introducirá la tuneladora; entre el puente de Espronceda y Navas de Tolosa-Mallorca, en la zona de la Sagrera, y en el otro extremo, entre Rocafort-Provença y Numància, en la de Sants. Las obras empezarán por el lado de la Sagrera y a medida que avancen se irán construyendo los pozos de salida de emergencia del túnel.

Serán 12 en total, seis de ellos en intersecciones de la calle de Provença y otros seis en cruces de la calle de Mallorca. Tendrán aproximadamente un diámetro de entre 8 y 10 metros y se colocarán en las esquinas "intentando minimizar al máximo el impacto en la calle", apuntaban ayer fuentes fuentes del Adif. Con todo, serán inevitables algunas restricciones de tráfico. Esas salidas de emergencia serán similares a las que hay actualmente en algunos túneles del metro. Fuentes del Adif declinaron dar una fecha del inicio de los trabajos: "Cuando se adjudica una obra, se puede empezar al día siguiente". El consistorio de Barcelona apunta al mes de marzo o abril. Es decir, después de las elecciones.

Mientras la adjudicación del túnel estaba pendiente, los técnicos que tienen la misión de revisar los edificios situados junto al trazado seguían con su trabajo. Serán inspeccionados un total de 533 edificios, lo que supone unos 2.500 pisos. De momento, se han analizado prácticamente todas las fachadas y los elementos comunes de las 130 fincas que están en la parte del trazado que se construirá a cielo abierto, en los dos extremos del túnel.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de enero de 2008