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Reportaje:

En caso de duda, mejor callar

El intento del Comité Olímpico Español de dar letra al himno ha crujido en un país que no quiere ni tiene esa épica - Los cantos patrióticos son de otra época

La retirada de la letra del himno nacional promovido por el Comité Olímpico Español (COE) era casi inevitable porque los españoles sienten España de diferente modo, los nacionalistas la soportan, y el "¡Viva España!" todos a una es una quimera. Ante la falta de consenso, Alejandro Blanco, presidente del COE ha retirado la composición. "Podemos pasarnos perfectamente con el himno sin letra otra buena temporada", señala Jon Juaristi, ex director del Instituto Cervantes. "Los himnos se hacen en determinadas circunstancias históricas, cuando la gente siente verdadera necesidad de ello. Los buenos son las marsellesas, que son broncos y agresivos".

"Si se quiere algo no banal, hay que lograr un acuerdo", dice Álvarez Junco

"No tiene sentido encargar un himno como quien encarga un traje"

Y en palabras del poeta Caballero Bonald, mejor que le quiten hasta la música.

La España de las autonomías y del independentismo, la España del himno de Riego y de la ciudadanía inmigrante es, frecuentemente, bronca y agresiva, pero una malva comparada con la Francia del siglo XVIII y del capitán de ingenieros de la guarnición de Estrasburgo, Joseph Rouget de Lisle, que compuso La Marsellesa con estrofas que aterraban y unían frente al invasor: "¿No oís bramar por las campiñas a esos feroces soldados? / Pues vienen a degollar a nuestros hijos y a nuestras esposas". Ese himno creó escuela y no pocas naciones, entre ellas varias de América Latina, cuadran a sus nacionales con invocaciones al mandoble y el cañoneo patrióticos.

Juan Pablo Fusi, catedrático de Historia Contemporánea, miembro del jurado que premió la letra de Paulino Cubero, dice que es difícil acompañar el himno con una letra cuando la propia idea de España como nación está cuestionada en parte del territorio. "Es mucho más difícil que cuando existe una nación homogénea, que vive momentos de exaltación nacional", subraya. La exaltación española es preocupante en los atascos de tráfico, el Madrid-Barça o la fórmula 1. "Afortunadamente, estamos en una etapa bastante normalizada en los problemas, y relativamente reconciliados con nuestra realidad".

La mayoría de las viejas naciones europeas compusieron sus himnos en el siglo XIX, el siglo del nacionalismo, más proclive que el XX a la aceptación, en ocasiones entusiasta, de determinadas retóricas. El inglés es, de hecho, una antífona en honor de la monarquía. La moderna sociedad española no parece propensa al patriotismo canoro a juzgar por las reacciones a la composición de Cubero, que ayer se dolía por la retirada: una muestra de "las miserias de la patria". El presidente del COE, cuya comisión ejecutiva tomará una nueva decisión el próximo martes, reconoció que "la controversia y, en muchos casos, rechazo", aconsejaron la retirada. "Seguimos con la idea de tener letra, pero retiramos la propuesta y posponemos la celebración de la gala en la que iba a presentarse", en referencia al acto del día 21, en que Plácido Domingo iba a cantar el nuevo himno. "No creo que se busque una cosa de verdad nueva porque entonces sería mi himno de Madrid que era un himno para acabar con todos los himnos", dice Agustín García Calvo (1926) librepensador, poeta y dramaturgo español, vive ajeno al debate. "El himno nacional ya tenía una letra, que se usaba para exaltar el progreso y el nuevo régimen, el futuro, y todo eso en definitiva", recuerda. "Y después de todo, el régimen actual, el régimen del dinero, el Estado íntegramente dedicado al movimiento del capital, sigue exaltando lo mismo que el régimen anterior, así que para efectos de exaltación del futuro de España aquel himno estaba muy bien".

Al historiador José Álvarez Junco el hallazgo de una letra a gusto de todos le parece una tarea heroica porque si se quiere dar contenido a un himno, si no quiere hacerse algo completamente banal, habría que lograr un acuerdo político entre la inmensa mayoría de las fuerzas políticas y de la ciudadanía sobre los valores comunes. "Lo normal es que ese acuerdo se hubiera conseguido en el pasado, en un momento fundacional de la sociedad", subraya Álvarez Junco. "Y ahora, aunque resultara un poco anticuado y un poco ajeno a nuestros valores pues sería aceptado". Pero ese acuerdo no ocurrió porque los momentos fundacionales de las etapas iniciales de la modernidad en España fueron muy conflictivos, cruentos, sin posibilidad de acuerdo entre las facciones. "Ponerle letra al himno quizás sería bueno, pero es muy difícil: a unos les gustaría cantar la libertad, la democracia y las autonomías, a otros le gustaría cantar a las tres carabelas, el imperio y la defensa del catolicismo. Es muy difícil darle un contenido".

Fusi sostiene que no sólo deben despejarse las dificultades propias de la estructura territorial sino otras de carácter técnico: no todo es cantable en este mundo. "Hay palabras llenas de trascendencia, sustancia y enjundia política y autonómica que no son rimables con casi ningún tipo de música", dice Fusi. Y, además de la cuestión nacionalista, el clima moral de este momento social es menos patriotero que hace 100 años.

La iniciativa de elegir la mejor letra para el himno nacional partió del Comité Olímpico Español (COE), a través de un jurado que estudió la más idónea de entre las 7.000 recibidas. A partir del día 21, hubiera debido comenzar un proceso de recogida de medio millón de firmas para poder elevar la letra a la consideración de las Cortes. Juaristi dice que "ha tratado de ser un himno que no molestase a nadie y, precisamente por ello, pues no ha convencido a nadie". Manuel Jiménez de Parga, catedrático de Derecho Político, ex presidente del Tribunal Constitucional, miembro también del jurado seleccionador, apuesta por la letra: "Las letras son integrantes esenciales de los himnos, tanto si es el de una nación como si es el de un club deportivo o de una asociación de vecinos".

El Estado de las autonomías no es un obstáculo insalvable, según el jurista, que remite a su observación de la realidad brasileña. El comportamiento de los asistentes a un seminario de constitucionalistas, este verano en Porto Alegre, le convenció de que la conciliación española es posible. "Al iniciarse el congreso todos los presentes, unos seiscientos profesores, magistrados y abogados de los diferentes Estados de Brasil, se levantaron y cantaron con emoción el himno nacional de la Federación", recuerda Jiménez de Parga. "Si esto ocurre normalmente en un Estado Federal, podría seguirse el ejemplo en un Estado de las autonomías, como es el español".

Pero el Estado y las emociones españolas son, de momento, muy diferentes. Para el presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, los himnos nacen o se convierten en una referencia simbólica en unas determinadas circunstancias históricas, muchas veces excepcionales e irrepetibles. "No tiene mucho sentido encargar desde un despacho un himno o la letra de un himno como se encarga un traje. Resulta algo artificial". El comunicador Antonio Gutiérrez-Rubí, fundador de Ideograma, empresa especializada en comunicación pública y social, piensa que la pregunta principal es si la letra con el himno ayuda al himno. "La letra no ayuda al himno. Y en la medida en que el himno está consolidado y sirve para el conjunto de la democracia española y para las instituciones, la letra no le ayuda", agrega el experto. "Lo que le parece fundamental es que en España hay diferentes sentimientos en relación a la palabra y al concepto España. "Entonces, esos sentimientos, mejor que sean privados e individuales, que no queden expuestos a la luz pública. Cantar o no cantar es romper esa privacidad", añade Gutiérrez-Rubí. El repliegue del COE ahorra un eventual encontronazo en el Congreso entre el PP, que apoyó abiertamente la malograda iniciativa, y el resto de los partidos.

El poeta José Manuel Caballero Bonald resume el sentir de no pocos españoles: "A mí, me da igual que el himno tenga letra, y me parecería muy bien que le quitaran la música".

Letras de himnos

- El himno de Cubero:

"Viva España! Cantemos todos juntos con distinta voz y un solo corazón.

Ama a la Patria pues sabe

abrazar, bajo su cielo azul,

pueblos en libertad.

¡Viva España! desde los verdes valles al inmenso mar, un

himno de hermandad.

Gloria a los hijos que a la

Historia dan justicia y grandeza

democracia y paz.

- La marsellesa:

"A las armas, ciudadanos!

¡Formad vuestros batallones!

Marchemos, marchemos,

¡Que una sangre impura

empape nuestros surcos!

- Himno de EE UU

Sobre las murallas, observamos, estaban tan gallardamente

ondeando?

Y el fulgor rojo de los cohetes, las bombas que estallan

en el aire,

Dieron prueba durante la noche que nuestra bandera aún

estaba ahí.

Oh, sí, ¿todavía ondea la

bandera estrellada

Sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes?

- Himno mexicano

En sangrientos combates los viste

por tu amor palpitando sus senos,

arrostrar la metralla serenos,

y la muerte o la gloria buscar.

Mexicanos, al grito de guerra

El acero aprestad y el bridón,

Y retiemble en sus centros

la tierra

al sonoro rugir del cañón.

- Himno venezolano

Abajo cadenas! (bis)

Gritaba el señor; (bis)

y el pobre en su choza

Libertad pidió

A este santo nombre tembló de pavor el vil egoísmo que otra vez triunfó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2008

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