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Multimedia

Las series saltan de la televisión al mundo virtual

Los videojuegos permiten al usuario convertirse en forense o mafioso

Después de 24 episodios cada año, como máximo, los fanáticos de las series quedan huérfanos hasta la siguiente temporada... o se integran en la acción de sus personajes favoritos. Porque una de las consecuencias de la creciente fidelidad hacia la ficción es su traslado a los videojuegos, en los que el usuario puede convertirse virtualmente en investigador forense, mafioso, náufrago o mujer desesperada.

Lo que comenzó a hacerse corriente a través de los dibujos animados, se ha terminado por generalizar, por improbable que parezca su conexión con el mundo del videojuego. Así, ¿cómo es posible convertir Mujeres desesperadas (TVE) en software? En este caso concreto, se optó por una suerte de remedo menor de Los Sims, en el que el jugador se encarna en una nueva habitante del vecindario de Wisteria Lane. Es posible escoger el aspecto de la protagonista y de los miembros de su familia. El objetivo es desenredar un nuevo misterio en el barrio. La adaptación de Urgencias (TVE) sigue una línea parecida, con la llegada de un médico al hospital de la serie que debe ser modelado por el jugador y gana experiencia a medida que atiende pacientes o traba amistad con los personajes.

Hasta ahora la ficción con más presencia ha sido CSI (Tele 5)

Hasta el momento, la serie con más presencia en los videojuegos ha sido CSI (Tele 5), especialmente Las Vegas, con cuatro lanzamientos. El más reciente, Pruebas ocultas, ha tenido versiones para PC, Wii y Xbox, mientras que uno de los primeros, Oscuras intenciones, ha conocido el mes pasado el lanzamiento para la consola Nintendo DS. En todos ellos, el jugador es un investigador del laboratorio forense dirigido por Gil Grissom para resolver un complejo caso.

Aunque ésta es la adaptación que se ha vendido mejor -siempre dejando aparte las versiones de dibujos animados, con un mercado mucho más amplio-, sus resultados técnicos son bastante mediocres. Gráficos por detrás de los mejores del mercado, opciones relativamente limitadas... Sólo el interés de los guiones les salva.

Algo parecido ocurre, aunque con todavía peores resultados, en la adaptación de Los Soprano (Canal +), en la que el jugador es un sobrino de Tony buscando escalar puestos en la jerarquía mafiosa. Igualmente violenta y fallida, y con un planteamiento similar, resultó la versión de The shield (AXN), la serie policiaca que casi no se ha difundido en España.

Una apuesta totalmente distinta fue la de Starsky y Hutch, lanzado hace ya cuatro años para aquellos que añoran a los policías más setenteros. Se trataba de un juego de conducción de coches -el clásico Ford Torino rojo con raya blanca-. Funcionó bien comercialmente y se anunció una segunda parte que no llegó a buen puerto.

Con un contenido puramente humorístico, existe una versión española de Camera café (Tele 5) para que los seguidores de la serie vean la famosa sala en que se desarrolla toda la acción desde otras perspectivas.

Para el próximo año están anunciadas versiones informáticas de Ugly Betty -la versión estadounidense de Yo soy Bea, cuyos derechos ha adquirido Cuatro- o The Office (La Sexta). Y, sobre todo, un título con el que sus promotores aseguran que van a terminar con los resultados artísticos casi siempre decepcionantes para los jugones de este tipo de mezcla: Perdidos (TVE). Existe ya un minijuego para móviles de este programa, con buena aceptación comercial, y la presencia de un estudio solvente como Ubisoft en el proyecto crea expectativas.

Los casi veinte años de historia de Los Simpson (Antena 3) han permitido su presencia en una decena larga de videojuegos, el primero de los cuales se lanzó exclusivamente para las máquinas recreativas hace 15 años. Los dos últimos, Hit & Run -hace cuatro años- y el actual Los Simpson: el videojuego, son, sin duda, y al margen de los lógicos avances técnicos, los mejores. Este último, presente en todas las plataformas, destaca por el sentido del humor característico de la propia serie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de enero de 2008