Los perros devoran a los muertos en Kenia
Viaje al escenario del terror étnico
Daniel optó por correr para salvar su vida. Es un kikuyu como el presidente de Kenia, al que se acusa de fraude electoral. "Estuve corriendo una hora sin saber a donde ir. Me encontré con heridos, pero no podía dejar de correr. Había cuerpos por todas partes. Era horrible", explica. Elías, un luo, la etnia del candidato opositor que se siente robado en las urnas, explica que la matanza de la iglesia de Eldoret, en la que murieron quemados al menos 35 mujeres y niños, fue obra de jóvenes de la etnia kalenyin que bloquearon las puertas y prendieron el templo en el que se habían refugiado decenas de kikuyus aterrorizados. Ahora un perro devora un cadáver putrefacto al que sólo le quedan enteros tronco y piernas. "No puede ser que dejemos los cuerpos de los nuestros como comida para los perros", se lamenta.


























































