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Crítica:

Todo lo que necesitas es dolor

Imaginen que una eminencia de la cirugía creativa secuestrase al amor de su vida para devolvérselo transformado en una réplica exacta de lo que más odian. Si intuyen el estado emocional en el que les colocaría la experiencia, pueden formarse una idea aproximada de las sensaciones de este crítico ante Across the Universe, último aspaviento genialoide de Julie Taymor, la directora teatral que tocó el cielo de la gloria con su montaje en Broadway de El rey león y que se reinventó a sí misma como cineasta especializada en xtravaganzas high brow con películas tan excesivas e innecesarias como Titus (1999) y Frida (2002).

Across the Universe responde a una fórmula perversa: tómese el repertorio de los Beatles como modelo para armar y constrúyase con él un atroz híbrido de Rent y Hair. Todo ello convenientemente articulado con los suficientes guiños para connoisseurs como para que hablar de herejía suene a exabrupto intolerante. Musical modelo montaña rusa, aparatosa aberración condenada al éxito abrumador, la película de la Taymor oscila entre un daño colateral del efecto Moulin Rouge! (de Baz Luhrmann) y una nueva manifestación de esa fase anything goes en el manejo repertorio de los de Liverpool que ha generado ya su correspondiente espectáculo del Cirque du Soleil.

La ficción se centra en el romance entre Jude, proletario de Liverpool con el padre ausente, y Lucy, niña bien americana cuyo novio se largará a Vietnam con previsibles resultados. Juntos tomarán un cursillo acelerado de bohemia, contracultura y conciencia política, mientras 34 temas del legendario cuarteto dan voz a sus emociones.

Across the Universe proporciona una tan intensa experiencia de la tirria que este crítico volverá a ir a verla, tarde o temprano. Si, como espectadores, prefieren experiencias menos agresivas, recuerden que el Help! de Richard Lester luce fastuoso en su reciente edición en DVD.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 2008