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Los museos más desconocidos

Más de 120 recintos exhiben desde cráneos hasta mariposas esmeralda

Madrid cuenta con una plétora de hasta 122 museos y colecciones museográficas. De ellos, más de un centenar son poco conocidos del gran público, pero tienen fondos de gran enjundia y riqueza. En sus vitrinas pueden hallarse desde cráneos humanos y mariposas color esmeralda, como la Isabella graellsia, considerada la más bella del mundo, hasta aperos de labranza o piedras preciosas. Se encuentran distribuidos por toda la ciudad -donde suelen ser de naturaleza monográfica- y por la región, en la que abundan los de tipo etnográfico, repletos de atuendos y útiles domésticos.

Los hay públicos -estatales, regionales y municipales - y privados. Su acceso es o bien gratuito o no suele exceder los cinco euros. Unos y otros museos afrontan problemas de financiación que derivan de sus casi siempre costosos mantenimientos: instalaciones, calefacción y energía son los capítulos que más problemas acarrean, a juicio de sus rectores. Un abanico de horarios, a veces caprichosos, rige sus aperturas y cierres. Para racionalizarlos, la Comunidad de Madrid prepara un catálogo de inminente publicación.

Muchos museos madrileños destacan por la singularidad de sus fondos: así, el de Megalitos de Colmenar Viejo, al aire libre, situado tras la plaza de toros, fue promovido por un joyero local con inquietudes geológicas; el de Cera, en la plaza de Colón, emula a sus mayores en Londres y París; o el de Relojes Grassy, en Gran Vía con caballero de Gracia.

El Museo del Aire, considerado uno de los mejores museos de aeronáutica de Europa, se halla en el kilómetro 10.2 de la carretera de Extremadura. Entre sus fondos, el autogiro de De la Cierva o el avión Dragón Rapide en el que Franco inició en 1936 la guerra civil desde África.

El Museo de los Bomberos, junto al cerro del Tío Pío, gratuito, exhibe una colección extraordinaria de grandes vehículos y cascos de parques de todo el mundo. Sus vitrinas están cuajadas de relatos heroicos.

Reales Academias y Colegios Profesionales, incluso acuartelamientos, como la División Acorazada Brunete, en El Goloso, o la Guardia Civil, muestran museos poco conocidos en sus recintos. El del Real Madrid, en su estadio, sería la excepción, por el número de sus visitantes.

La Organizació Nacional de Ciegos exhibe su Museo Tiflológico en la calle de La Coruña, 16, con una de las mejores colecciones de maquetas arquitectónicas en madera y resina.

El Museo Taurino, alojado en la plaza de Toros de Las Ventas, es semejante al de la Real Maestranza de Sevilla. Por su parte, el multicampeón de Motociclismo Ángel Nieto, cuenta con uno de su nombre y una plétora de trofeos, neoprenos y máquinas, en la avenida del Planetario. La entrada es un euro.

Entre los de más reciente creación de Madrid figuran el de la catedral de La Almudena, de liturgia cristiana, y el Judío, con sede en la sinagoga de la calle de Balmes, inaugurados los dos en 2007. Desde hace años funciona un Museo de África, regido por misioneros combonianos, en Arturo Soria, 101.

La región cuentan con 36 museos más. Alcorcón dispone del Museo del Vidrio en el castillo de Valderas; Móstoles dedica uno biográfico a su alcale Andrés Torrejón, héroe de 1808; Oteruleo, al pintor Luis Feito; Colmenar de Oreja, al artista Ulpiano Checa; y Buitrago de Lozoya exhibe su Museo Picasso, detrás del Ayuntamiento, con centenares de cerámicas y dibujos del genio malagueño, que los donó a su amigo, el peluquero Eugenio Arias. Hay un Museo de Iconos en la Casa Grande de Torrejón y otro de la Batalla del Jarama en un mesón de Morata de Tajuña. La localidad de Tres Cantos exhibe el de Pesas y Medidas y Valdemorillo, el Museo de Automoción Eduardo Barreiros. Valdelaguna cuenta con un Museo del Vino.

A juicio de Isabel García Fernández, museóloga formada en España y Estados Unidos, que desde 1995 dirige un master en la Facultad de Bellas Artes, "resultan singulares los museos universitarios de Madrid, con muy ricas colecciones". Una decena de ellos pertenece a la Universidad Complutense; destaca el de Farmacia Hispana Antigua, con 1.200 piezas de cerámica y rarezas como los preparados de Pezuña de la Gran bestia, Unicornio, Tierra sellada y Carne de momia; el de Anatomía Forense posee más de 2.000 cráneos. Hay un museo Textil con 6.000 piezas, entre dechados, bordados y encajes en la Facultad de Documentación, en Santísima Trinidad, 37. El Museo Pedagógico del Arte Infantil, en la Facultad de Bellas Artes, es considerado la joya de la Complutense. De los mejor dotados, el de Entomología de la Facultad de Biológicas, con 5.000.000 de ejemplares. El Museo Geominero, de la Politécnica, brilla con luz propia en la Escuela Superior de Minas en la calle de José Abascal, 2.

De Chicote a la División Azul

De los museos desaparecidos, el del barman Pedro Chicote, en la Gran Vía, albergó una colección de bebidas, con más de 22.000 botellas, dispersas tras su adquisición por Rumasa, holding posteriormente expropiado. Hoy sus fondos se reparten entre la Escuela de Hostelería de la Casa de Campo y un almacén de un particular de Las Rozas.

En la calle de Modesto Lafuente, hasta hace apenas un año, era visitable un museo de la División Azul enviada en 1941 a Rusia por Franco para luchar junto a las tropas invasoras de Adolf Hitler.

Los copiosos fondos destinados a la ampliación del museo del Prado, prioridad entre las prioridades estatales, han retardado en los últimos años el destino de algunas partidas presupuestarias para otros museos necesitados de mantenimiento o de cambios.

El Museo Romántico, extraordinario exponente de la vida del siglo XIX, afronta una reforma a fondo, emprendida hace más de cuatro años, que no parece llegar a su fin. En teoría, debía haber sido culminada la pasada primavera, pero aún no hay fecha para su reapertura.

Hay un museo de Sanidad, dependiente del Instituto Carlos III, en la calle de Sinesio Delgado, con fondos interesantes pero con planteamientos museográficos arcaicos que piden innovación urgente.

Por impulso del historiador local Valentín González, Vicálvaro labora desde hace años por dotarse de un museo propio de Historia. Valdemoro pugna por un museo del Yeso, dada la riqueza yesífera del sur de la región.

Una singularidad administrativa: tanto los jardines botánicos como los zoológicos son aquí considerados museos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de enero de 2008

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