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Una neumonía acaba con la vida de Cuiña, el fallido sucesor de Fraga

El ex conselleiro de Obras Públicas entre 1990 y 2003 será enterrado mañana en Lalín

Nadie hace cinco años podía imaginar que Xosé Cuiña moriría siendo sólo diputado. El todopoderoso conselleiro de Manuel Fraga que mejor situado estaba hasta la crisis del Prestige para suceder a su mentor al frente del PP de Galicia falleció ayer en el Hospital Clínico de Santiago después de 15 días ingresado por una neumonía. Un "shock séptico" derivado de las complicaciones de la infección, según el parte médico, acabó con la vida del político nacido hace 57 años en Lalín (Pontevedra). Ocurrió a las 11 horas. Cuiña deja atrás una carrera política y empresarial que inició en 1979, cuando fue proclamado alcalde de su pueblo natal.

Los restos mortales del diputado popular fueron trasladados ayer a su casa de Filgueira (Lalín), donde permanecerán hasta mañana. El féretro será llevado entonces al Ayuntamiento lalinense y en el salón de plenos se instalará la capilla ardiente a partir de las 10 horas. El funeral de Cuiña se oficiará a las cuatro de la tarde y posteriormente su cuerpo recibirá sepultura en el cementerio lalinense de Prado. El Parlamento y el Ayuntamiento de su localidad natal han decretado luto oficial.

Desde Lalín, Cuiña extendió su poder a toda Galicia. En 1990 se estrenó como diputado autonómico y como conselleiro de Obras Públicas en la primera Xunta de Fraga. Lideró en el partido lo que se conoció como la facción de "los de la boina", integrada por dirigentes del PP de origen rural que propugnaban una mayor independencia de los dictados de la dirección de Madrid. Frente al grupo de Cuiña estaban "los del birrete", de extracción urbana, encabezados por el hoy presidente nacional del partido, Mariano Rajoy.

Entre estos dos bandos estaba en juego la sucesión de Fraga. Cuiña trabajó sin descanso por ganar esta batalla, pero la crisis del Prestige acabó con sus aspiraciones. En pleno auge de Nunca Máis, defendió ante el presidente Fraga la necesidad de unirse a este movimiento y plantarle cara al Gobierno de Aznar por su pésima gestión del desastre. Con las manifestaciones de fondo, Cuiña vio peligrar su poder.

Su actitud despertó las suspicacias de los dirigentes del partido en Madrid. Su salida del Gobierno gallego se produjo en enero de 2003 después de que saliera a la luz que empresas de su emporio familiar habían vendido a la Administración material para limpiar fuel. En su última entrevista, concedida a este periódico en noviembre, el ex conselleiro confesó que el detonante de su cese fue, sin embargo, su enfrentamiento con "los del birrete" y que la orden llegó de Madrid. "Después de mí cayeron todos", rememoraba hace un mes.

Poco después de su cese sufrió un infarto y volvió a nacer. "Me han dado una segunda oportunidad", decía en mayo. Pasó de todopoderoso conselleiro a discreto diputado. Hace 15 días, ya enfermo, su nombre volvió a sonar en la Cámara. El dictamen de la comisión de investigación abierta por el hundimiento de la vía rápida de O Salnés, construida durante su mandato, lo responsabilizó a él de los desperfectos por no vigilar la obra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de diciembre de 2007