Ibarretxe suspende por primera vez y el tripartito sigue su desgaste

Sólo un 8% ve a ETA más fuerte tras romper la tregua, según el Euskobarómetro

El desgaste que ya acusó la figura del lehendakari Ibarretxe en la anterior entrega del Euskobarómetro, en junio, se ha convertido ahora, y por primera vez desde que ocupa el cargo, en un suspenso. Con datos recogidos entre el 22 de octubre y el 16 de noviembre, un mes después de presentar su nuevo plan en el Parlamento, Ibarretxe recibe una valoración del 4,9, tres décimas menos que hace medio año, y se ve aventajado por el ex presidente del PNV, Josu Jon Imaz, el único político que consiguió el aprobado.

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El suspenso a Ibarretxe parece correr paralelo a la confusión que ha sembrado su propuesta: los vascos no saben si es de ruptura (29%), de reforma (39%) o ni lo uno ni lo otro (22%), además del 10% que no sabe o no contesta. Sólo un 28% cree que aporta tranquilidad y estabilidad, mientras el 45% considera que acarrea inestabilidad y división.

También la imagen del tripartito sigue desgastándose:acumula 10 puntos de pérdida desde hace año y medio. La valoración positiva baja 8 puntos entre el electorado de PNV-EA, su principal sostén, mientras gana posiciones entre los votantes de la izquierda abertzale (24% más en el caso de Aralar y 12% en el de EHAK).

Respecto a la vuelta de ETA a las armas, del estudio se deduce que ETA ha cometido un gran error al romper la tregua y así finiquitar el proceso de paz: sólo el 8% cree que ha salido fortalecida con ello. Esa decisión le ha pasado además una importante factura entre el electorado de la izquierda abertzale, donde el apoyo, incondicional (2%) o crítico (8%), se sitúa en mínimos históricos. "ETA ha conseguido desgastar sus apoyos", señaló ayer Francisco Llera, director del Euskobarómetro.

El desconcierto que mostraba gran parte de ese electorado en junio, recién rota la tregua, (el 39% de quienes votaron a EHAK en 2005 se situaron en el No sabe/ No contesta respecto a ETA) se ha tornado mayoritariamente en rechazo. Para un 11% (seis puntos más), ese rechazo es total. Un 41% (doce puntos más) reniega de sus medios violentos aunque comparta fines, y un 14% (cinco puntos más), dice que la apoyaba antes, pero no ahora. El 19% del voto radical sigue no sabiendo qué contestar o no queriendo definirse, pero lo que ETA no ha logrado es que ni una mínima parte del desconcierto se haya decantado luego hacia el apoyo.

A diferencia de lo ocurrido tras la ruptura de la tregua de 1999, ese corrimiento en la opinión del mundo radical ha ocurrido esta vez con gran rapidez, destacó Llera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 20 de diciembre de 2007.

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