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GEOLOGÍA | Perforaciones

Primeras muestras profundas de la falla de San Andrés

La falla de San Andrés, la fractura geológica que recorre California, a lo largo de 1.300 kilómetros, es seguramente la zona sísmica mejor vigilada del mundo. Ahora, unos científicos han extraído, por primera vez, rocas profundas de la falla, a más de tres kilómetros en el subsuelo. "Nunca se habían obtenido muestras subterráneas a gran profundidad en un límite activo de placas tectónicas. Ahora, los científicos esperan poder dar respuesta a incógnitas pendientes sobre la composición y las propiedades de la falla", explica, en un comunicado, la National Science Foundation estadounidense, que financia el proyecto Safod de perforación. Los geólogos han sacado 40 metros de cilindros de roca de 10 centímetros de diámetro, con un peso total de una tonelada.

En la falla de San Andrés dos placas tectónicas de la corteza terrestre (la placa de Norteamérica y placa del Pacífico) se deslizan una respecto a otra, haciendo de esa franja costera americana una zona de alta sismicidad. Los terremotos se producen cuando se libera repentinamente la tensión acumulada en la fricción entre las placas. El sistema está formado por un conjunto de fallas menores alrededor de la principal.

Los científicos no tienen clara la causa de que estas dos placas se deslicen tanto en la falla de San Andrés. "Ha habido muchas teorías al respecto, pero ninguna de ellas podía comprobarse directamente hasta ahora", explica Steve Hickman, científico del Servicio Geológico de EE UU y codirector de Safod.

Algunos expertos han apostado por la presencia de arcillas muy deslizantes (esmectitas); hay quien sugiere que puede haber agua a lo largo del plano de la falla. Otros han destacado la presencia de unos minerales denominados serpentinas que se encuentran en varios lugares en la superficie y que podrían, de existir también en las profundidades, debilitar el subsuelo y facilitar su desplazamiento.

Hace dos años, cuando comenzó la perforación en la falla, los geólogos detectaron talco en las rocas, un mineral que resbala bien y que puede formarse a partir de serpentinas.

La perforación de Safod, ligeramente curvada, se bifurca casi en el fondo, alcanzando 3.300 y 3.194 metros de longitud, respectivamente. Ahora hay que analizar las muestras extraídas. Se van a instalar también en el fondo sismómetros y clinómetros (para medir la inclinación del terreno), para detectar directamente, por primera vez, el proceso inicial de los terremotos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2007