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"Así cerraremos todos"

"Van a tener que cerrar todos los locales: del primero al último. Todos tenemos vecinos. La ordenanza no tiene pies ni cabeza". Diego, gerente de un local de alterne de la calle de Aribau, en el que trabajan cuatro personas, no ocultaba ayer la indignación que le produce la nueva normativa. Su bar de alterne está afectado porque ocupa los bajos de un edificio, tiene encima vecinos y a su izquierda, la puerta de una escalera. Ni se planteó adecuarse a la ordenanza porque era del todo inviable. "Lo que deberían hacer es ilegalizar la prostitución. Así será más clandestina. La gente acabará en pisos", avisó. El dueño de un bar del Raval, frecuentado por prostitutas sólo como lugar de encuentro con los clientes, aventuró este futuro para el sector: "Los locales pequeños cerrarán y los grandes se librarán pagando".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2007