Reaparece un hombre dado por muerto en 2002

A las ocho de la mañana del 21 de marzo de 2002, John Darwin, un funcionario de prisiones que entonces tenía 51 años, salió al mar con su canoa frente a las costas de Seaton Carew, cerca de Hartlepool, al Este de Inglaterra. Nunca más se supo de él. El sábado a las cinco y media de la tarde se presentó en una comisaría de policía del West End londinense. "Creo que soy una persona desaparecida", dijo.

Su desaparición desató una búsqueda desesperada durante 16 horas. Barcos y helicópteros rastrearon las aguas del Mar del Norte pero sólo encontraron un remo. Varias semanas después aparecieron los restos de su canoa. Pero no se sabía nada de Darwin y, con el paso del tiempo, su familia se resignó a darle por muerto.

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Cuando desapareció, hacía sólo unos meses que se había mudado a la casa costera de Seaton Carew con su esposa, Anne, y los dos perros del matrimonio. Esperaba jubilarse allí. Pero Anne, cansada de esperar y frustrada por no haber siquiera podido enterrar a un marido que daba por muerto, emigró el año pasado "a Jamaica o a un país de América Central", según sus vecinos. Han sido sus dos hijos, ya adultos, quienes han ido a hacerse cargo de él. El trauma del reencuentro promete ser casi tan duro como el de la separación, según los expertos.

"El hombre no puede recordar nada de lo que le ocurrió ni por qué ahora ha reaparecido. No tiene memoria en absoluto. Obviamente ha estado en algún sitio todos estos años y hay muchas preguntas por contestar", ha declarado una portavoz de la policía.

Con estudios de biología y química, dedicó 18 años a la enseñanza y estuvo luego en el banco Barclays antes de trabajar para Prisiones.

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