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El Poder Judicial investiga al juez Bermúdez por el libro de su esposa

Cinco vocales decidirán si Elisa Beni sigue como cargo de confianza del Consejo

La relación de sintonía del presidente del tribunal que juzgó el 11-M, Javier Gómez Bermúdez, con el sector conservador del Poder Judicial, que apoyó su nombramiento como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional hasta en tres ocasiones, parece resquebrajarse.

El presidente del órgano de gobierno de los jueces, Francisco Hernando (propuesto por el PP), ordenó el pasado martes al servicio de Inspección la apertura de una investigación que determine si Bermúdez cometió alguna falta disciplinaria como fuente de su esposa, Elisa Beni, autora del libro La soledad del juzgador, sobre el juicio del 11-M. El libro también será analizado por la comisión de comunicación del Consejo, que decidirá si mantiene su confianza en Beni, jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Al menos dos de los miembros que votarán sobre Beni piden su relevo

Hernando ordenó la apertura de una información previa, la más preliminar de las investigaciones internas previstas por la ley. Se adelantó en horas al propio Bermúdez, que en la mañana de ayer presentó un escrito en el Consejo solicitando él mismo la apertura de esas diligencias por si pudiera existir algún tipo de responsabilidad disciplinaria. El portavoz del Consejo, Enrique López, intentó quitar hierro a la decisión al afirmar que investigaciones de este tipo se abren "siembre que se denota algún funcionamiento anormal de la Administración de Justicia".

El objetivo de la información previa es determinar si el juez pudo haber revelado datos conocidos durante el juicio a su esposa causando algún perjuicio a alguien, conducta sancionada como falta muy grave por la Ley Orgánica del Poder Judicial. La presidenta de la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo, Pilar Manjón, ha expresado su malestar por el libro y aseguró que la pone en riesgo. Fuentes del órgano de gobierno de los jueces subrayan la dificultad de probar esa conducta y consideran que la información previa tiene muchas posibilidades de archivarse sin más trámite.

Más complicada es la situación de Elisa Beni, cuyo cese reclamó el conservador José Luis Requero en el pleno de ayer. En esa misma reunión, Juan Pablo González (propuesto por el PP) preguntó quién pagó un viaje de Beni a Punta del Este (Uruguay) junto a su marido para unas jornadas de la Red Iberoamericana de Cooperación Judicial. La comisión de comunicación del Consejo, formada por los vocales conservadores López, Requero y Adolfo Prego, y los progresistas Montserrat Comas y Juan Carlos Campo, decidirá ahora si Beni sigue como jefa de prensa del Tribunal Superior de Madrid, cargo de confianza del Poder Judicial. Además de Requero, al menos otro miembro de esa comisión quiere su destitución.

Bermúdez fue nombrado tres veces presidente de la Sala Penal después de que dos de sus competidores, José Ricardo de Prada y Baltasar Garzón, consiguieran que el Supremo anulara su designación en dos ocasiones. Bermúdez permaneció en el puesto gracias al apoyo de los conservadores. Sólo ellos lo sostuvieron en las tres votaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de noviembre de 2007