Reportaje:diseño

Rediseñar la rumba

El diseñador y 'dj' Txarly Brown cambia de paradigma tras editar 'Achilifunk'

"Me tranquiliza pensar que soy un republicano gilipollas, un diseñador que nunca triunfó, un ser acabadísimo al que se le han pasado todos los arroces. Eso evita que la gente me envidie. No hay nada mejor que haber hecho mil cosas y no haber triunfado. Nunca estaré pasado de moda porque nunca estaré de moda".

Brown: "Nunca estaré pasado de moda porque nunca estaré de moda"

Txarly Brown (nacido Carles Closa hace 40 años) no es un diseñador como los demás. A través del discurso del perdedor en serie, el catalán articula una propuesta vital que se ha ido moviendo desde hace muchos años por los límites del underground. Txarly, adalid pop en sus ilustraciones, activista soul-funk-jazz en sus camisetas y en sus sesiones de dj y, desde hace poco, epígono contemporáneo de la rumba catalana, es un personaje en el sentido más humanista y menos mediático del término. Y a pesar de que se mantenga felizmente instalado en su propuesta de vocación insular, lo cierto es que las cosas han cambiado para él. La edición hace unos meses del disco Achilifunk, en el que el diseñador y dj escogió un repertorio de clásicos ocultos y rumberos de los setenta con vocación negroide, le ha valido un cambio de paradigma importante en su devenir profesional. Así surgió el proyecto: "Hacía ya unos años que andaba hurgando entre vinilos rumberos y aflamencados en busca de samplers", recuerda Brown desde su estudio barcelonés. "De repente, me di cuenta de que había material muy curioso y con un sonido increíble. Temas poco conocidos, sobre todo, procedentes de la etapa anterior a 1979. Aluciné con Peret de 1971 a 1974, los Amaya de la primera época... Fui grabando, coleccionando, recopilando y finalmente apareció un día por el despacho Borja, del sello Lovemonk. Se lo puse, flipó y me dijo: 'Adelante". Pero hay algo más aquí, algo que se aleja de lo que se entiende como rumba en el ideario popular. "El criterio fue seleccionar canciones que podrían colar en un lote de funk de cualquier dj especializado. Canciones de rumba basadas en la influencia afroamericana en la España de los setenta. Aquí triunfó Barry White y The Original Sound of Philadelphia, y Changuitos o Rumba se hicieron eco. La industria musical aún tenía pasta, y en este país existían grandes arreglistas y productores. Ramón Farrán, Alfonso Santisteban... La suma de factores dio como producto una fusión de estilos como el funk, el jazz o la música disco, salpicados de rumba y detalles aflamencados".

El éxito de la propuesta de recuperación -o definitivo asentamiento de la rumba, como prefiere contextualizar Txarly- le ha valido para organizar un Rumba Club los jueves en la Sala KGB, en Barcelona. Más de 35 artistas han pisado el escenario, donde también ejerce de dj el propio Txarly. El club ha salido de gira por Alemania y este mes llegará a Londres y, si las negociaciones con los promotores locales llegan a buen puerto, a China. "Desde que empezamos, muchos de los grupos ya han conseguido contratos. La respuesta del público es formidable, y eso que los guiris aún no lo han descubierto. Siempre hay un 80% de chicas. Competir con la mayoría de clubes de una ciudad en que se apuesta por pagarle las vacaciones a un dj guiri para que ponga discos es duro".

La rumba ocupa gran parte de su tiempo, pero el diseñador aún tiene espacio para mantener vivas sus otras actividades. Así, prepara su próxima exposición en el festival leonés Purple Weekend, la presentación de su próxima colección de camisetas en la feria Spirit of Fashion en Berlín y la confección de un libro sobre la rumba. "Las dos cosas que me quedan por hacer para morirme a gusto son: un libro contando mi vida de farsante estafador en el mundo del diseño y el de rumbas. También tengo en proyecto editar el primer CD de Papawa, un simposio sobre rumba en Barcelona... En fin, mil cosas, como siempre. Me aburre dormir".

Filias musicales

Uptight 65 es la marca de camisetas diseñadas por Txarly Brown. Iconos pop como Bruce Lee, las motocicletas Impala o el Seat 600 comparten protagonismo con sus filias musicales. A saber, el northern soul, el funk, el mod pop, el ska y, claro, la rumba. El éxito ha sido abrumador y, si uno no conociera del discurso de Brown, podría pensar que, en un mundo inundado por la moda de inspiración musical, lo suyo es puro oportunismo. "La credibilidad que da a la marca viene del hecho de que la hayamos montado tres amigos que llevamos años metidos en el mundo de la llamada cultura urbana. No somos empleados de Inditex copiando a chavalines. No queremos hacernos ricos, tenemos ya el dinero para nuestras cervezas, nuestros discos, nuestros tattoos y nuestras motos, ¿para qué queremos más?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de noviembre de 2007.

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