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Ourense reinventa el cine

La ciudad reforma su festival para acercarlo a Galicia

Un mes después de que cerrara sus puertas el último cine local orensano por jubilación del empresario y falta de espectadores, la ciudad de As Burgas alcanza, desde esta noche y hasta el próximo día 24, la duodécima edición de su festival internacional con un presupuesto de 400.000 euros, una organización atribulada por las prisas y la necesidad de redefinirlo por completo "para darle sentido". Ourense está ya lleno de carteles de promoción con el explícito lema Reinventando un festival.

A modo de aviso de lo que ha podido hacer la nueva dirección, el evento se inaugurará hoy con la película gallega El menor de los males, dirigida por Antonio Hernández e interpretada por Carmen Maura y con una gala que, lejos del glamur que caracterizaba las de ediciones anteriores esta vez será "un auténtico desastre", comenta entre risas el nuevo gerente, el director, guionista, productor y ex comisario español en el programa Media de la Unión Europea, Enrique Nicanor, para poner de manifiesto que no habrá entradas selectivas y podrá acudir quien quiera.

En la 12ª edición, que comienza hoy, se proyectarán doscientas cintas

La concejala de Cultura, la nacionalista Isabel Pérez, se encontró a su llegada a este departamento municipal con las arcas vacías y un festival repleto de "incongruencias". Pérez puso la dirección en manos del experto y el Auditorio dedicado a los niños con actividades cinematográficas de animación paralelas al festival y la celebración de un ciclo educativo de cine en las aulas. "Es todo lo que podíamos hacer; el panorama era desolador", justifica.

En el mismo sentido se expresa el director. "Se me cae la cara de vergüenza, pero competimos con Huelva -organiza estos días un festival de similares características- de una manera absolutamente desleal y llegamos 20 años tarde a la calificación europea: ahora me da vergüenza pedirla".

Ante tal cúmulo de contrariedades Nicanor se ha empeñado en que el encuentro de este año sirva para sentar las bases del futuro. "Será un think tank [recipiente de ideas], un ensayo, una reinvención". Con tal fin, la organización distribuirá gente por las salas "para escuchar todo lo que se diga" y después "tendremos que tomarnos algo y hablar". El resultado se transmitirá a un comité de expertos.

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De momento, hay tres objetivos definidos. De una parte, convertir el festival internacional en "festival do cinema galego" -para "contextualizarlo por fin", según reafirma el teniente de alcalde, Alexandre Sánchez Vidal-, pero atendiendo a la vanguardia; de otra, atraer al audiovisual con especial atención al material de jóvenes creadores "que no encuentra salida por falta de mercado" y, finalmente, convertirlo en foro de encuentro de la profesión de forma que cuando se quiera encontrar un productor o un distribuidor sea necesario ir a Ourense "no porque les paguemos el viaje, sino porque aquí encuentren lo necesario".

"¿Qué es lo que había hasta ahora?", repiensa la pregunta Enrique Nicanor. "Pues lo que nos merecíamos", contesta, e inmediatamente justifica: "La idea no era mala, pero hay que reinventarla". El festival proyectará a lo largo de la semana cerca de 200 cintas, de las que 120 van a competición.

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