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Gala Capital pujará por Iberia junto al dueño de Air Europa

BBK y otras cajas acompañan a Koplowitz, Del Pino y Jove en una operación que asesora Mullor y valora la aerolínea entre 3.400 y 3.700 millones

Segundo principio de oferta oficial por Iberia tras ocho meses de culebrón, con múltiples pretendientes rondando sin acabar de decidirse. Gala Capital dio a conocer ayer que ha solicitado información a la compañía con vistas a comprarla junto a otros socios, entre ellos el presidente de Air Europa, Juan José Hidalgo, a título particular.

Este grupo propone un precio indicativo de 3,6 a 3,9 euros por acción, lo que supone valorar la compañía en entre 3.430 y 3.716 millones de euros. Esa estimación implica una mejora sobre los 3,6 euros que señaló en marzo el fondo estadounidense TPG, que junto con British Airways y tres fondos españoles remata la financiación para presentar su oferta vinculante en torno a ese precio a principios de diciembre. La acción de Iberia superó ayer ese nivel por primera vez desde julio y cerró a 3,65 euros.

El consorcio español anunciado ayer cuenta con el asesoramiento de Ángel Mullor, ex consejero delegado de Iberia, y la participación de la caja vasca BBK, que lidera el ex presidente de la aerolínea Xabier de Irala. La mayoría de control estaría en manos de Gala Capital, cuyos accionistas son Alicia Koplowitz, la familia Del Pino (Ferrovial), Manuel Jove (ex dueño de Fadesa, que también participa a través de su fondo Inver-avante) y el fondo de pensiones de Telefónica.

Hidalgo tendría un 5%, pero, según explicó ayer Mullor, aún no está cerrada la participación de otros interesados, entre ellos cajas de ahorros sin concretar.

Mullor considera que no hay conflicto de intereses por la presencia de Hidalgo en el accionariado, si bien admite que quizá sí habría problema si estuviese en el consejo de administración.

La intención de este nuevo consorcio es examinar la información sobre la aerolíneas (due diligence) durante cuatro semanas, de modo que si el consejo de administración de la aerolínea da luz verde a ese proceso en su reunión ordinaria del jueves próximo (lo que fuentes del sector consideran poco probable), a final de año estarían ya en posición de afinar el precio.

Mullor (que dejó Iberia hace año y medio) estima que en tres o cuatro meses podría estar cerrada la operación. El ex consejero delegado sólo aceptaría un puesto en el consejo de administración pero no participará en la gestión.

El enfoque de este consorcio, que proclama que mantendrá al actual equipo de gestión de Iberia, parte de una premisa distinta a la del actual presidente de la aerolínea, Fernando Conte. Mientras éste sostiene la tesis de que es inevitable un proceso de concentración a corto plazo de las aerolíneas en Europa y que Iberia debe aliarse con alguna de las grandes, el grupo de Gala considera que no hay tal necesidad de consolidación todavía y que Iberia debe ir por libre de momento.

Sin socio industrial

Con ese planteamiento, el consorcio no cree necesario contar con un socio industrial, pese a que en abril el consejo de Iberia, en una comunicación a la Comisión del Mercado de Valores, sugirió a TPG que buscase uno, de modo que el fondo se alió con British Airways, dueño del 10% de Iberia. Por el contrario, consideran que el crecimiento de Iberia se vería ahogado si se alía con una gran aerolínea porque la gran competencia entre aeropuertos haría que se primase el hub primario (por ejemplo, Londres) en detrimento de Madrid.

Donde sí considera Mullor que habrá movimientos pronto es el sector aéreo español, aunque elude comentar el papel que jugaría Air Europa. En todo caso, Iberia seguirá dependiendo de los vuelos de corto y medio radio para alimentar los de largo radio, a través de su participada Clickair (que tendría que operar en Madrid) o su filial Air Nostrum.

La idea de Gala Capital es dar mayor agilidad y celeridad al plan director de Iberia, para incrementar frecuencias y rutas sobre todo con América, para lo que Mullor considera necesario disponer de unos 50 aviones en vez de los 32 que tiene ahora para vuelos transoceánicos. Respecto al negocio de mantenimiento, la intención es potenciarlo y desligarlo de la aerolínea para atraer más clientes. El de asistencia en tierra se gestionaría mejor, según Mullor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de noviembre de 2007