8. CATALUÑA (I) | La destrucción del litoral

La mitad del delta del Ebro desaparecerá

De Barcelona al sur las demoliciones salpican todo el litoral y alcanzarán incluso a un puerto

Los dos extremos, norte y sur, Costa Brava y delta del Ebro, son los puntos del litoral catalán más castigados por los atropellos urbanísticos, de acuerdo con el informe del Ministerio de Medio Ambiente Estrategia para la Sostenibilidad.

Cataluña cuenta desde hace un año con un Plan Director del Sistema Costero (PDUSC) que establece distintos grados de protección frente al ladrillo en 24.150 hectáreas de la costa. Un blindaje que contempla desde la prohibición de edificar hasta la autorización de construir, pero en condiciones muy restrictivas.

El informe alaba el proceso de recuperación de las playas de Barcelona
El plan prevé la demolición del embarcadero de una cementera

Pero Estrategia para la Sostenibilidad va más allá. Ya no se trata de proteger, sino de deshacer desaguisados con la piqueta y comprar al menos 7.600 hectáreas del litoral. De Barcelona hacia el sur de Cataluña, los planes de demolición salpican todo el litoral y sugieren recalificaciones y reubicar edificaciones. Capítulo aparte merece el delta del Ebro, al que el informe augura poco futuro: vaticina que, debido a la crecida del nivel del mar, la mitad del sistema deltaico desaparecerá antes de 50 años.

El informe alaba el proceso de recuperación de las playas de Barcelona, convertidas en el mayor parque público de la ciudad, con más de dos millones de visitantes sólo en julio y agosto. Habla positivamente, por ejemplo, de sus accesos, de la calidad de las aguas, de que son poco sensibles a la subida del nivel del mar y de que tienen un nivel de vulnerabilidad ambiental bajo.

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Evidentemente, recoge que todo el litoral de la ciudad se asienta a menos de 500 metros de la línea de costa, pero se trata de suelo urbano consolidado y edificado antes de la Ley de Costas de 1988. Las únicas actuaciones que sugiere son la consolidación de las playas mediante los espigones que ya se están construyendo, la prolongación del paseo marítimo y la mejora del sistema de vertido de aguas procedentes de la lluvia.

Tampoco el delta del Llobregat presenta problemas graves de ladrillazos, pero sí como ecosistema. El estudio alerta de que "será muy sensible a la elevación del mar, con retrocesos generalizados de 50 metros, y de hasta 100 en 50 años". Para evitarlo sugiere "operaciones de trasvase de arenas". Como el delta del Ebro, el del Llobregat tiene un nivel de vulnerabilidad ambiental "alto" y está presionado por las infraestructuras, pero el estudio destaca que operaciones como la desviación de la desembocadura del río para ampliar el puerto de Barcelona, que han "modificado las cualidades ecológicas del entorno debido a la reducción de espacios naturales", se han realizado adoptando medidas correctoras.

Inmediatamente después del delta, las poblaciones de El Prat, Viladecans, Gavà y Castelldefels están como Barcelona urbanizadas a menos de 500 metros de la línea de la costa, pero también se trata de suelo urbano. Con todo, el estudio alerta de que este tramo no está incluido en el PDUSC del Gobierno catalán. Por ello sugiere la protección de piezas concretas, como terrenos próximos al Estany del Remolar, que invita a incorporar en el Plan de Espacios de Interés Natural (PEIN) local.

Con la llegada del macizo del Garraf, declarado por la Generalitat Parque Natural, aparecen las demoliciones. En el mismo municipio del Garraf, conocido por sus antiguas casetas de baño -todavía hoy utilizadas por parejas de novios como marco de sesiones fotográficas-, el informe alerta de que invaden el Dominio Público Marítimo Terrestre (DPTM), al igual que el hotel Quim. Pasado el montículo donde se asienta el pueblo, el Plan de Medio Ambiente prevé la demolición del embarcadero de Vallcarca, creado para transportar el cemento de la industria que se levanta junto a la playa. El futuro de la cementera también pasa por su desaparición cuando cese la actividad, la reclasificación del terreno y la incorporación al PEIN local con el objetivo de rehabilitar el terreno, como se ha hecho con el vertedero donde durante décadas se tiró la basura de Barcelona.

En la turística población de Sitges el plan contempla la recuperación del dominio público entre el paseo marítimo y la playa Rodona, una actuación que llevaría pareja la demolición de las instalaciones del restaurante Kansas y Picnic, el Club de Mar y la piscina María Teresa. En la comarca del Baix Penedès, existen "edificaciones históricas" a menos de 20 metros de la línea de dominio público, por lo que, de acuerdo con Medio Ambiente, también varias edificaciones de Roda de Barà, El Vendrell, Calafell y Cunit deberían ir al suelo. El plan también prevé declarar "fuera de ordenación", el barrio de pescadores que se asienta en la punta de Santa Llúcia de Vilanova i la Geltrú.

El siguiente punto caliente de la costa catalana es la Costa Daurada, que arranca por encima de Tarragona y finaliza casi en el delta del Ebro. La capital turística y del ladrillo por excelencia de la zona es el municipio de Salou. Allí, el Ministerio de Medio Ambiente asegura que las ocupaciones del dominio público son "escasas", aunque prevé algunas intervenciones. Como recuperar para uso público la zona ocupada por los campings entre las puntas de Porquerola y Rifà. También existen ocupaciones del dominio público en Cabo Salou, la playa de La Pineda, Punta Grossa y el Miracle, pero el documento no sugiere actuaciones al respecto. Sí apunta estudiar una nueva ubicación del puerto deportivo de Salou y la regeneración de las dunas de las playas de La Arrabassada y La Savinosa.

En el tramo que discurre entre la Costa Daurada y el delta, el estudio menciona la recuperación de los caminos de Ronda, cuyo estado varía mucho actualmente entre trayectos bien acondicionados y otros que son una auténtica selva. En el área se encuentra también la central nuclear de Vandellòs, una instalación que Medio Ambiente se limita a citar y que influye, destaca, en la poca ocupación de las playas colindantes por su "efecto disuasorio", y está en lo cierto. Ya a las puertas de la desembocadura del Ebro, en L'Ampolla y L'Ametlla, otras actuaciones previstas son el desmantelamiento de las instalaciones del hotel Cap Roig, del complejo de Les Oliveres, de la playa del Baconer y del camping Village-Playa que afectan la servidumbre de paso.

El límite sur del litoral catalán se lleva el último mazazo. "Pérdida de terrenos a gran escala", de "potencial ecológico", de "sistemas dunares", "degradación de los fondos marinos", "ocupación de suelo de elevado valor ambiental o paisajístico", del dominio público o "incompatibilidades urbanísticas" son algunos de los elementos que cita el diagnóstico que corresponde al delta del Ebro.

Lugar de peregrinaje de ornitólogos de todo el mundo y enclave donde se pueden disfrutar de algunas de las últimas playas vírgenes de Cataluña, el panorama que Medio Ambiente pinta para la zona es desolador. Entre las actuaciones concretas previstas, cita varios derribos, como el del restaurante Los Vascos en la playa de la Marquesa, o los de los campings Ampolla Playa y L'Aube. En el propio cauce del río, Medio Ambiente se compromete a estudiar la adquisición de terrenos para restaurar el ecosistema fluvial y a regular la navegación por el río, "incluidos los transbordadores y los barcos turísticos".

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