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CARTAS AL DIRECTOR

El fin de la teoría de la conspiración

La teoría de la conspiración sobre el atentado del 11-M, ahora desacreditada judicialmente, es la consecuencia del intento de dar algún sentido a la actuación de la cúpula del PP inmediatamente después de la matanza. Al igual que la mayoría de ciudadanos con unos mínimos conocimientos sobre política, es lógico pensar que Acebes y compañía daban por hecho que el atentado era una venganza por la intervención del Gobierno de España en Irak. Y fue precisamente ese razonamiento el que probablemente provocó que insistieran con más fuerza en intentar culpar a ETA, buscando de este modo única y exclusivamente la permanencia en el poder después de las inminentes elecciones generales.

En este caso, la política manipuladora complicó mucho más las cosas: obligó a los medios de comunicación al servicio del PP a crear toda una teoría conspiratoria muy elaborada, en algunos casos esperpéntica; y agudizó, de cara a la opinión pública, una relación directa entre la guerra de Irak y el atentado, que luego hemos podido ver que no fue tal, pues según los expertos existía y existe una amenaza sobre la ciudadanía española, independientemente de la retirada de las tropas de aquel país.- Manuel Peris Vidal. Valencia.

La búsqueda de la verdad es la fuerza que ha movido a científicos, pensadores y filósofos a lo largo de la historia de la humanidad. Y a todos ellos, desde el 14-M de 2004 hay que añadir al señor Zaplana, que en aquel momento decidió emprender una auténtica cruzada en pos de la verdad. Y como todo buen filósofo, no se ha conformado con aparentes verdades, o con falsedades con forma de verdad, o con verdades parciales. Él siempre mirando mas allá, en busca de la auténtica verdad. No se conformó con cientos de preguntas, no se conformó con las conclusiones de una comisión parlamentaria, no se conformó con las investigaciones de las fuerzas de seguridad, y puede ser que incluso no se conforme con las conclusiones del juicio.

Y es que no hay que dejarse engañar por las apariencias, siempre hay que mirar más allá. El resto de los mortales, en nuestra ignorancia, en este tiempo hemos podido conocer algunas pequeñas verdades, como que el Gobierno de entonces tuvo datos suficientes en las siguientes horas y días del atentado como para conocer, si no toda, buena parte de la verdad. Pero ya se sabe, los verdaderos sabios no se conforman con verdades aparentes.- Sebastián Fernández Izquierdo.Alicante

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2007