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Crítica:EXPOSICIONES

Al gusto vasco

Cada uno a su gusto es el título de la exposición de artistas vascos con la que el Museo Guggenheim de Bilbao celebra su décimo aniversario. El título de la comisaria Rosa Martínez se refiere a la diversidad de 12 artistas, seleccionados sin más requisitos, según la misma, que su edad -entre 28 y 44 años-, no tener obra en la colección del museo y no haber expuesto nunca en él. Se trata, por tanto, de una manera opuesta a la muestra en el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 2001 titulada GAUR, EMEN, ORAIN, que homenajeaba a los grupos de la Escuela Vasca. Desde este punto de vista, de contraponerse a una exhibición en la que el comisariado fue poco transparente y la selección de obra incidía en cierta tradición, podría entenderse que aquí está, como alternativa, lo que allí faltó. Pero tampoco es cierto del todo, pues una tercera parte de los artistas de la pos-moderna tradición vasca están aquí también como artistas de proyección internacional. Dicho esto, aclaro que la exposición merece ser visitada, y lo está siendo, más allá de la polémica levantada.

Chacun à son goût

Museo Guggenheim Bilbao

Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao

Hasta el 3 de febrero de 2008

Al comienzo, el mural fotográfico de Elssie Ansareo, La danse des flâneuses, toma la fotografía como escenario en el que dispone y proyecta, con dosis de humor, sus preguntas sobre identidad y origen con un doble sentido genérico y artístico. En este caso, se ha apropiado de la mirada que Baudelaire condensó en el flâneur o paseante urbano. También en blanco y negro trabaja Abigail Lazkoz, que ha realizado, ayudada por treinta alumnos de Bellas Artes, su excelente dibujo mural 130.000 años de últimas tendencias, tomando como referencia el primer arte, que es el rito funerario. La paradoja y la autocrítica humanista son herramientas conceptuales de esta imaginadora de historias fantásticas basadas en la cruda realidad, que ha obtenido uno de los premios Gure Artea recientemente.

Con humor cáustico, Juan Pérez Aguirregoikoa, triunfador también de Gure Artea, cuelga e instala sus pancartas en lugares estratégicos del recorrido museal. Pinta frases extraídas de la cultura de masas, asociadas a expresiones de Lacan sobre el deseo, que altera y recontextualiza, manipulando los resortes del lenguaje de manera que libera una cascada de significados y situaciones reprimidas, tanto ideológicas como artísticas. Cuida al extremo el título de sus piezas, así su Proyecto convertido en instalación, que no es inocente en absoluto.

Irrintzi, de Itziar Okariz, y Nom de guerre, de Asier Mendizábal, tienen el poder de transmitir una incomodidad muy física y técnicamente ajustada a su propósito, en los alrededores del arte político -Irrintzi- y claramente insertado en él -Nom de Guerre-. Okariz ha grabado un sonido gutural vasco ancestral, entre grito de júbilo y desafío guerrero, que se hace casi insoportable por su insistencia repetitiva. Asier Mendizábal ha instalado un pequeño artefacto en el que arde una llama de denso humo, incompatible con el canonizado espacio museístico. Muchas ideas sobre cuestiones no resueltas, la evocación del héroe y el aspecto conmemorativo de la escultura, la lucha callejera y la finalidad del propio museo se condensan en este objeto.

Manu Arregui, involucrado en temas sobre la identidad configurada por los medios de masas, muestra el caso mediático de Vanesa, la niña de huesos de cristal, en dos vídeos (uno de animación, el otro es imagen fotográfica) entre los que el espectador debe contemplar la misma imagen de la niña, colocada sobre un pedestal y diciendo una parte de su poesía.

En otro tiempo, el trabajo de Clemente Bernad hubiera sido tal vez cuestionado por la ampliación excesiva de sus fotografías de prensa. Y es que la imagen fotográfica, desde lo que Walker Evans denominó estilo documental hasta la fotografía documento que muchos artistas cultivan, parece uno de los mecanismos más idóneos para introducir una sugestión de realidad en la esfera del arte. Mi foto preferida es Fosa común, que reúne la capacidad documental de la fotografía y su potencial evocativo. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2007