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Reportaje:

¿Quién dio agua por gasolina a Leidi Fall?

La Organización Internacional de Migraciones pregunta a Mauritania por los 56 muertos en un cayuco

La Organización Internacional de Migraciones (OIM) preguntará al Gobierno de Mauritania si conoce que algunos vendedores estafan a tripulantes de cayucos y les venden agua en lugar de carburante para propulsar sus motores en su ruta hacia las Islas Canarias. Así lo confirmó a este periódico Abibatou Wane, encargada de programas de la organización internacional en Dakar (Senegal) durante un receso de la primera conferencia sobre el papel de las regiones en la gestión de flujos migratorios, organizada en Adeje (Tenerife) por el Gobierno de Canarias y el Comité de las Regiones.

La portavoz de la OIM fue exquisita y prudente en los verbos que utilizó para responder una pregunta hecha de varias maneras distintas. Mientras la traductora le hacía la pregunta en francés, gesticuló, cerró los ojos y asintió, dando a entender que conocía "perfectamente" el caso de Leidi Fall, el único superviviente de un cayuco que se dirigía a Canarias con otros 56 jóvenes. Fall fue rescatado el jueves de la semana pasada por el pesquero español Tiburón III, transbordado al buque hospital Esperanza del Mar y desembarcado en Dakar, donde dijo que, cuando se les acabó el combustible del primer bidón, abrieron el segundo para descubrir les habían vendido agua en vez de gasolina, lo que les sentenció a muerte a 157 kilómetros de Canarias.

Asaltados en alta mar

Abibatou Wane insistió en que la OIM "sólo preguntará" al Gobierno mauritano si está al tanto de estas prácticas fraudulentas, "ni investigará ni pedirá explicaciones" a sus vecinos del norte, ya que "eso corresponde al Gobierno de Senegal, del que no formo parte". Wane aseguró desconocer el testimonio de compatriotas suyos llegados a Canarias que denuncian ser asaltados en alta mar por agentes de la marina mauritana, quienes después de robarles dinero, comida y agua, los dejan abandonados en sus cayucos con lo mínimo para llegar al archipiélago. "Es difícil saber lo que ocurre en alta mar sin más testigos que los protagonistas", sentenció. Tampoco supo dar cifras de cuántos senegaleses estima la OIM que puedan salir próximamente en embarcaciones de fortuna.

La portavoz de la OIM confirmó que los barcos chatarra susceptibles de transformarse para tráfico irregular de personas "no salen de Senegal", sino que "las mafias se han desplazado más al sur", coincidiendo con el despliegue del dispositivo Hera, de la agencia europea de fronteras Frontex. Sí se mostró partidaria de "trabajar duro" para que los jóvenes de su país no emigren, así como de las repatriaciones acordadas entre España y Senegal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007