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Un ensayo sobre la mexicanidad del exilio catalán gana los Octubre

David Vilaseca y Octavi Egea se hacen con los premios de narrativa y teatro

La vertiente enriquecedora del exilio, la mirada de los Calders, Xirau o Bartra sobre los mitos de la revolución mexicana, sobre la impresionante transformación de Ciudad de México o sobre la emergencia de las culturas indígenas en el país que les acogió después de la Guerra Civil española se alzó ayer con el galardón de ensayo en la XXXVI edición de los Premis Octubre. Méxic, la narrativa catalana del exili de Carlos Guzmán Moncada, investigador del departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara (Jalisco), es un ensayo "riguroso, exhaustivo y muy bien escrito" que evita retratar el exilio para subrayar la sorprendente mexicanidad de los autores catalanes y sus atractivas reflexiones sobre un entorno sobrevenido y extraordinariamente complejo, según explicó el jurado.

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Carlos Guzmán viajaba hacia Valencia al mismo tiempo que el jurado anunciaba al ganador y subrayaba su condición de mexicano de pura cepa. Guzmán no tiene ninguna vinculación familiar con el exilio catalán, un hecho que revela tanto la vitalidad de una cultura como el profundo poso que sembraron en México los intelectuales catalanes.

David Vilaseca, catedrático del departamento de Literatura Hispánica Royal Holloway, de la Universidad de Londres, recibió el galardón de narrativa por L'aprenentage de la soledad, un dietario que relata doce años de la vida de un individuo presa de "un deseo apasionado e intenso", según el jurado; y que analiza "cómo construimos nuestra identidad subjetiva", según el autor.

Vilaseca, residente en Londres hace 15 años y autor de numerosos ensayos y estudios críticos, presentó su obra como un ejercicio teórico más: "No concibo la distancia entre ficción y no ficción". El autor explicó que la obra aborda una reflexión "sobre el paso del tiempo en dos vertientes, el tiempo que se nos escapa, el irrecuperable, y el tiempo malbaratado". Y apuntó una conclusión paralela, "salvando las distancias", a la que destila En busca del tiempo perdido: "Del mismo modo que Marcel [Proust] descubre que todas las fiestas que consideraba inútiles son parte esencial de su vida, llega un momento en el que las repeticiones cotidianas y aparentemente inútiles adquieren sentido, y entonces se produce un cambio mágico".

El jurado destacó cómo el dietario "que se puede leer como una novela, construye un mundo a través de una mirada dura, desolada, descarnada sobre la vivencia del personaje. Una obra de una intensidad notable".

Octavi Egea, responsable de la adaptación de musicales como Grease, a punto de cumplir un año en cartel en Barcelona, o Siete novias para siete hermanos, entre otros, y autor ocasional de cuentos cortos, obras de teatro o novela desde hace 20 años, obtuvo el premio al mejor texto teatral. Zona de persones perdudes es una obra dramática inspiradad en una escena real, el momento en que Truman Capote, Teddy, comunica a su amiga Marilyn Monroe, Maggie, que la Paramount ha decidido ofrecer a Shirley McLaine el papel protagonista en la adaptación cinematográfica de Breakfast at Tiffany's (Desayuno con diamantes). Finalmente fue Audrey Hepburn la elegida, pero la primera escena permite a Egea engranar toda una serie de reflexiones en torno a "una mujer deseada por todos que, en realidad, solo aspira a ser una chica normal". Maggie -un guiño a Arthur Miller- acaba de protagonizar The Misfits, su última película, y Teddy se esfuerza en recordarle que nunca podrá ser una chica normal: "A través de la relación amical entre ambos se aborda la gran distancia que puede haber entre el éxito profesional y el éxito personal".

La obra refleja la muerta de la actriz, pero en una versión libre que nada tiene que ver con las circunstancias reales del momento.

El jurado subrayó que la obra de Egea "está muy bien escrita, muy bien dialogada y tiene una estructura muy clara".

El premio de novela y el más reciente reconocimiento para trabajos de periodismo de investigación quedaron desiertos. El jurado explicó que apenas dos obras poéticas concitaron algún interés pero de ningún modo unanimidad. "Lamentablemente da la impresión de que el que tiene algo que decir carece de la destreza formal para hacerlo y viceversa, que los que muestran destreza formal no tienen nada que decir", comentó un miembro del jurado.

La XXXVI edición de los Premis Octubre se celebró bajo la advocación del tercer centenario de la Batalla de Almansa, el episodio que se tradujo en la derogación de los fueros y la implantación del decreto borbónico de Nueva Planta. Pero el enfrentamiento entre la Generalitat y Acció Cultural del País Valencia, organizadora del evento, a raíz de las emisiones de la televisión pública catalana TV 3 en territorio valenciano fue el principal objeto de debate entre los asistentes al acto. Por primera vez, la tradicional cena para agasajar a los asistentes a la gala dio paso a un cocktail mucho más frugal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de octubre de 2007