Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:La investigación del 11-M

La contaminación de la dinamita

Los informes periciales y el juicio aclaran dudas sobre el explosivo del 11-M

Nitroglicol y nitrato amónico. Son los componentes de todas las dinamitas, tal y como ya se sabía el mismo 11-M, y tal y como especificó la Jefa del Laboratorio de los Tedax en su informe de 2004 sobre el explosivo utilizado en el atentado. Tres años sembrando dudas y tres meses haciendo pruebas para que ocho peritos acaben concluyendo lo que una persona determinó en tres horas.

Para llegar a alguna conclusión entre tanto ruido mediático es imprescindible basarse, como sin duda tendrá que hacer el Tribunal, en los puntos en los que todos los peritos mostraron una opinión unánime.

La primera conclusión a resaltar fue la del explosivo sin estallar que se encontró en los diversos escenarios de las investigaciones: todos los peritos estuvieron de acuerdo en que todo el explosivo intacto analizado (el de la Renault Kangoo, el de la bolsa de deportes desactivada en Vallecas, el de las vías del AVE o el del piso de Leganés) era Goma 2 ECO; la aparición de dos sustancias ajenas a ese explosivo (nitroglicerina y DNT) también tuvo una respuesta unánime por parte de todos los peritos: correspondía a una contaminación.

La contaminación

Aquí entramos en terreno pantanoso porque una contaminación puede ser fortuita o intencionada; el Presidente del Tribunal, para evitar enfangar innecesariamente todo el proceso, quiso que todos los peritos opinaran, así que, aprovechando una intervención del abogado de Rafá Zouhier, preguntó si era posible una contaminación de ese tipo de forma intencionada (es decir, si pudo haber participación humana). Arrancó de los peritos otra conclusión unánime: la participación humana en la contaminación de las muestras, ya sea intencionada o fortuita, es imposible.

Hay, por lo tanto, un punto básico con el que empezar a sacar conclusiones: la Goma 2 ECO que no estalló se contaminó fortuitamente con dos sustancias ajenas utilizadas en otros explosivos.

Algunos de los peritos se esforzaron en buscar una explicación a esa contaminación fortuita, así que optaron por realizar pruebas de porosidad a las bolsas de polietileno que contenían esas muestras. A pesar de las especificaciones del fabricante, las pruebas realizadas demostraron que esas bolsas sí eran porosas y, por adsorción, dejaban traspasar tanto nitroglicerina como DNT. Otra conclusión en la que coincidieron todos los peritos. Las distintas capas en las que estaban almacenadas las muestras en el almacén de los TEDAX permiten, además, deducir que esa porosidad ya era conocida con anterioridad por nuestra policía; todas esas precauciones en el almacenaje, como veremos, no fueron suficientes.

A pesar de las críticas que algunos dedicaron a ese esfuerzo (se realizaron otras pruebas para explicar esa contaminación que resultaron infructuosas, como el envejecimiento acelerado de las muestras para comprobar si en su descomposición se podían formar las dos sustancias ajenas que aparecieron en los análisis), lo cierto es que esa hipótesis se vio reforzada por el hecho de existir dos muestras en las que no apareció contaminación: las dos que estuvieron en todo momento almacenadas en un tubo de cristal. Pero es más: otra muestra que también llegó en tubo de cristal a la prueba pericial sí estaba contaminada, pero se trataba de una muestra que estuvo almacenada hasta 2005 en una bolsa de polietileno (se le cambió el envase tras realizar varias pruebas con ella relativas a la aparición de metenamina).

En medios conspiracionistas se acuñó el término "teoría de las moléculas voladoras" para mofarse de esta explicación; sin embargo, se olvidaron de algo, y es que las moléculas, efectivamente, vuelan, pero no son inteligentes.

Si, como concluyeron de forma unánime todos los peritos, la Goma 2 ECO intacta analizada se contaminó fortuitamente con nitroglicerina y con DNT y estaba almacenada de la misma forma y en el mismo sitio que las muestras procedentes de los trenes, la aparición de nitroglicerina y de DNT también en estas muestras sólo tiene una explicación posible, y no es la inteligencia de esas dos moléculas para contaminar sólo la Goma 2 ECO intacta. Por lo tanto, la aparición de esas dos sustancias en los análisis ha de ser contemplada, en todos los casos (tanto en las muestras de los trenes como en la Goma 2 ECO intacta), como fruto de una contaminación y, por tanto, son ajenas al explosivo usado en los atentados.

Descartadas las dos sustancias contaminantes, la composición del explosivo usado en los atentados es nitroglicol y nitrato de amonio (las mismas sustancias que detectó la Jefa del Laboratorio de los Tedax el 11 de Marzo de 2004, que, además, son las dos sustancias mayoritarias de la Goma 2 ECO), a lo que habría que añadir el ftalato de dibutilo (componente minoritario -el 5%- y exclusivo -dentro de las dinamitas- de la Goma 2 ECO) detectado en casi todas las muestras provenientes de los trenes.

En el análisis químico de los focos de las explosiones determinó componentes de la dinamita, sin poder establecer la marca comercial de las mismas. Sin embargo, hay múltiples evidencias de que el explosivo utilizado en los atentados fue Goma 2 ECO robada en Asturias.

Las evidencias de la Goma 2 ECO

Aunque el análisis químico de los focos de las explosiones va a ser de gran ayuda para el tribunal, no hay que olvidar que existen evidencias que permiten inferir de una forma clara que el explosivo utilizado en el atentado del 11-M fue la Goma 2 ECO.

La dinamita que unos mineros asturianos vendieron a una persona que acabó suicidándose con ese mismo explosivo en un piso de Leganés en el que se encontró una reivindicación de los atentados. Y es que esa venta de dinamita tiene a sus espaldas una sentencia firme desde 2004 que la corrobora, pues el único menor entre los acusados ya fue condenado por el traslado de la dinamita desde Asturias hasta Madrid, siendo el proveedor José Emilio Suárez Trashorras y el cliente Jamal Ahmidan, El Chino.

No hay que olvidar tampoco que en los trenes se intentaron desactivar dos mochilas que contenían un explosivo blanquecino tipo plastilina en el interior de una bolsa de basura de color azul y lazo amarillo, una composición idéntica a la de la bolsa de deportes que se desactivaría en Vallecas y que contenía 10 kilos de Goma 2 ECO; una bolsa de deportes, por cierto, que fue vista (si no era la misma era su alma gemela) por un testigo en el tren de El Pozo cuando era abandonada debajo de un asiento por Jamal Zougham, que fue introducida en el fondo de uno de los 17 bolsones de efectos personales que se recogieron en la estación y que fue localizada en comisaría y al hacer el inventario de los efectos. Cada cual podrá albergar sus dudas sobre lo que estalló en los trenes; pero los hechos no van a cambiar por mucho que alimentemos esas dudas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de octubre de 2007

Más información