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Pasqual Maragall revela que padece Alzheimer desde hace unos meses

El ex presidente catalán denuncia "rumores interesados" sobre su salud

A sus 66 años, el ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall dio un paso sin precedentes en la política española. Aprovechando una visita al Servicio de Neurología del Hospital Sant Pau, confesó que sufría "un principio de alzheimer". La enfermedad le fue detectada hace "unos meses", tras abandonar el cargo. A pesar de ello, Maragall dijo encontrase bien, "incluso mejor que hace un año", cuando todavía era presidente, y anunció su empeño en luchar contra el alzheimer.

Montilla: "Con o sin carné, Maragall tendrá el cariño de la familia socialista"

Fue un anuncio heterodoxo, esa marca de su carrera política. Lo hizo tras una visita al Servicio de Neurología del Hospital de Sant Pau, con su esposa, Diana Garrigosa. "Estos últimos días el rumor sobre mi salud se ha extendido e impulsado por razones que a veces son santas y a veces no tanto", dijo Pasqual Maragall para expresar que se sentía impelido a publicitar su enfermedad. "Algunas veces los rumores han sido interesados, más que altruistas o producto de la curiosidad científica", remachó.

No dio pistas sobre el origen de los rumores. Eso sí, en un momento de especial tirantez con el PSC, que ha culminado con su renuncia como militante, desmintió la versión de que se retira. A diferencia de Adolfo Suárez o Ronald Reagan, también víctimas del alzheimer, éste le ha pillado a Maragall cuando todavía quería seguir en la brecha. Ayer reeditó su compromiso con la creación de una formación homóloga al Partido Demócrata de Italia. Se llamará Partido Catalán Europeo. Lo apoyará, pero no lo encabezará.

Y colaborará en la lucha contra el alzheimer. "En ningún lugar está escrito que esta enfermedad sea invencible". Nada que ver con el "ocaso de la vida" que Reagan lamentó otear cuando declaró su dolencia. La de Maragall se halla en una fase inicial pero no precisó cuándo notó los primeros síntomas. El diagnóstico se le hizo el pasado mes de julio, en Boston, asegura su entorno. Fue mucho después de que decidiera no repetir como presidente, cargo que dejó el pasado noviembre.

Al político catalán no le inquieta que alguien pueda pensar que ejerció el cargo con las facultades menguadas, aseguran esas fuentes. Está acostumbrado a la insidia. Recientemente tuvo que desmentir, por enésima vez, su supuesta afición a la bebida, que le atribuyeron Artur Mas, de CiU, y comentaristas de la cadena Cope.

El anuncio de ayer explica las suaves reacciones de los dirigentes socialistas tras las recientes "salidas de tono" de Maragall. Nunca han sido duros. Ni cuando dijo sentirse "traicionado" por Zapatero, ni cuando afirmó que la reforma del Estatuto "no valió la pena". "Respeto" es la palabra que, en público, deletrea siempre el PSC para enjuiciar sus declaraciones. Ayer fue lo mismo. "Con o sin carné, Maragall tendrá el cariño y el afecto de la familia socialista", comentó el presidente de la Generalitat, José Montilla. Josep Antoni Duran (Unió) le deseó "lo mejor". Josep Lluís Carod (ERC) destacó, como Daniel Sirera (PP), su valentía. "Los grandes hombres y mujeres se ven en los momentos difíciles", añadió Carod. Esta vez, nadie, tampoco el protagonista, desafinó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de octubre de 2007