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El presidente de Navarra, de UPN, garantiza "lealtad" a Zapatero

Las conflictivas relaciones entre el Gobierno de Navarra, presidido por Miguel Sanz, de Unión del Pueblo Navarro (UPN), marca hermanada con el PP, con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero han experimentado un cambio drástico. Tras dos años sin visitar La Moncloa, Miguel Sanz garantizó ayer al presidente del Gobierno "lealtad institucional", tras dos horas y cuarto de reunión. Zapatero se comprometió, a su vez, a asegurar "la gobernabilidad y estabilidad" del Ejecutivo navarro.

Detrás quedaba la convulsa elección de Sanz como presidente navarro el pasado agosto, con la abstención del Partido Socialista de Navarra (PSN), que se vio obligado a desistir de su pacto de gobierno con Nafarroa Bai e IU por mandato de la dirección federal del PSOE.

Ayer, en La Moncloa, se pudieron comprobar las consecuencias institucionales de aquella decisión. Sanz materializó su "lealtad institucional" hacia Zapatero en el compromiso de retirar el recurso que su Gobierno había suscrito contra la Ley de Dependencia del Ejecutivo de Zapatero ante el Tribunal Constitucional.

Sanz, que meses atrás fue muy crítico con la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero, también manifestó su "lealtad" hacia esa política, que la centró en la "unidad de los partidos contra el terrorismo". Trató de justificarse al señalar que fue "muy crítico" mientras Zapatero mantuvo abierto el proceso de final dialogado del terrorismo. "Pero ahora ya no hay proceso de negociación", dijo.

Moneda de cambio

También atenuó los ataques que dirigió al Gobierno socialista durante dicho proceso. En abril de 2007, Sanz denunció la supuesta intención del Ejecutivo por tratar Navarra como "moneda de cambio en los planes territoriales de Zapatero". Ayer, cuando se le recordó esta denuncia, manifestó: "Yo nunca dije que se estaba entregando Navarra a ETA. Lo que dije fue que Navarra estaba inmersa en el proceso de negociación".

El presidente navarro marcó distancias con el PP de Mariano Rajoy al señalar que el Gobierno de Navarra "siempre ha actuado en defensa de los intereses de Navarra, al margen del PP". Puso como ejemplo la posición propia que mantuvo el Ejecutivo foral en la conferencia de presidentes sobre el déficit sanitario de hace dos años.

También se desmarcó de las declaraciones de Rajoy de ayer en que acusó a Zapatero de "dar trato preferente a Ibarretxe", al que recibió el martes. Sanz respondió ayer: "No me genera ningún problema el que tras la entrevista comparezca un ministro" (tras Ibarretxe, compareció el propio Zapatero). Por el contrario, añadió: "Estoy orgulloso de que el presidente me haya dedicado un cuarto de hora más que a Ibarretxe". La entrevista de Ibarretxe con Zapatero duró dos horas. La de Miguel Sanz, dos horas y cuarto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007