Reportaje:

Seguro de vida para la arquitectura marbellí

El nuevo Plan General propone proteger construcciones que simbolizan la imagen típica de la ciudad

Los conjuntos residenciales de Marbella ya cuentan con un nuevo argumento para justificar su elevado precio, ser obras de gran valor arquitectónico para la ciudad. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), creado para ordenar el caos urbanístico de los 15 años de la era GIL, ha reservado un capítulo a la protección de sus "joyas arquitectónicas". Según sus criterios, basados en estudios del colegio de arquitectos e inventarios municipales, es necesario proteger una serie de construcciones consideradas "señas de identidad" de la ciudad.

El estilo marbellí pronto se incluirá en los manuales. "Se caracteriza por el uso exacerbado de recursos y tipos arquitectónicos. Sobresale por su ostentación y el uso de frondosa vegetación. Todo ello, quizá, como reclamo para el turista", recogen los expertos en el documento. "En contra de lo que pueda parecer, este tipo de edificios tienen interés dentro del ámbito de Marbella, ya que responden a un modelo propio de hacer arquitectura que además se ha importado a los municipios vecinos y a otros donde el turismo de sol y playa es el pilar económico", añaden.

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Por distintos criterios y con diferentes niveles de protección, se encuentran en la lista de construcciones protegidas desde edificios de apartamentos, hasta clubes de playa, pasando por la mezquita del rey Abdul, el Mercado municipal y hasta los juzgados. Los agentes de las inmobiliarias ya preparan las visitas. "¿Le parece muy caro el alquiler del apartamento? Pero si se trata de un edificio simbólico, con un alto grado de protección", rebatirán. A los propietarios de chalés que quieran hacer cambios no les gustará tanto la medida. No podrán hacer grandes obras de remodelación, como alterar las fachadas.

"Los criterios generales son que Marbella es un municipio de reciente construcción, de arquitectura nueva, pero en esta ciudad, también por el auge que ha tenido el sector turístico, se han dejado obras de arquitectura significativas, contemporáneas"" explica un arquitecto que ha formado parte del equipo redactor, dirigido por la Junta de Andalucía. Las construcciones del casco antiguo no se incluyen, tienen un plan de protección propio.

En los diferentes niveles de catalogación están los "conjuntos urbanos de interés tipológico". Se levantaron en la segunda mitad del siglo XX con motivo del empuje que experimentó la ciudad por la llegada del turismo. Son urbanizaciones de los años sesenta que seguían los cánones arquitectónicos del momento: el movimiento moderno. Entre ellos está la Ciudad sindical de vacaciones de Marbella, obra de Manuel Aymerich Amadiós y Angel Cadarso del Pueyo. En su ficha destacan que se construyó "en clave de ciudad jardín" entre 1956 y 1963 y que incluya 199 viviendas "bajo el principio de acoger una sola familia para dormir y estar, disponiendo de un patio con jardín". En la misma categoría se incluyen otras muy recientes como la Urbanización Manuel de las Casas, del año 2000.

Otras edificaciones, como el hotel Puente Romano, Puerto Banús o la Urbanización Cabopino sobresalen porque unen elementos importados con tradicionales y han servido para consolidar el modo de construir denominado "arquitectura marbellí". En el listado hay edificios que por sí solos tienen un notable valor arquitectónico, porque representan el modo de hacer arquitectura de una determinada época como el bloque de viviendas Valdecantos, una de las primeras construccciones en altura del paseo marítimo -"organizada para que en cada apartamento se pueda ver el mar y el sol"-, y el edificio Skol, concebido para apartamentos y hotel, del que los técnicos destacan la composición de la fachada de su torre. El listado de los edificios singulares incluye a también, desde un ambulatorio médico, el camping 121, la Capilla de la Inmaculada, el colegio Arborán el banco Barclays o edificios de oficinas a hoteles como el Don Carlos, Don Pepe, El Fuerte, Guadalmina y Los Monteros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de octubre de 2007.