Campos de golf hechos arte

En Marbella triunfa el césped, por encima de la vegetación natural. Los campos de golf marbellíes no han seguido las directrices conservadoras de los campos anglosajones, con calles estrechas y pequeños greens en los que predomina el paisaje natural. Los primeros campos marbellíes, sobre todo los de los años ochenta, son verdaderos jardines, en los que no se deja nada al azar. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad propone considerarlos "obras maestras" de la arquitectura paisajística creadas por prestigiosos profesionales.

Al describirlos, los técnicos adoptan un tono de galerista de arte. "La arquitectura de las casas club se integra armónicamente en el entorno y disponen de instalaciones tan funcionales como acogedoras. El diesño de las calles, señalizaciones y el resto del mobiliario urbano está especialmente cuidado. Además sorprenden por su diversidad las especies vegetales, realidad que les convierte en un auténtico jardín botánico", describen.

El PGOU considera que algunos de los campos de golf de Marbella podrían ser objeto de protección como patrimonio cultural en el mismo sentido que se aplica a antiguas edificaciones de uso industrial, como las chimeneas de la fábricas que se conservan en Málaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de octubre de 2007.

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