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El presidente de Cataluña defiende que se despenalice la quema de fotografías del Rey

El Gobierno catalán pone sordina a los actos de los radicales para evitar su propagación

La quema de fotografías del Rey no debería ser objeto de persecución penal en España. El presidente de la Generalitat, el socialista José Montilla, defendió ayer esta idea como una "opinión personal" y bajo el argumento de que las leyes que castigan este tipo de actos "están un poco sobrepasadas". Después de varios episodios de quemas públicas de retratos de la familia real en Cataluña y en Valencia, Montilla quiso dejar claro ayer que su Gobierno condena este tipo de actos pero que no quiere sobredimensionarlos. "Si estos actos no fueran perseguibles por la ley tampoco serían noticia y se habrían producido menos incidentes de este tipo", dijo.

"Todo se ha sobredimensionado, especialmente desde fuera de Cataluña y por parte de determinados poderes que tienen interés en visualizar un conflicto que en realidad está protagonizado por unos centenares de personas", manifestó Montilla en una entrevista a la radio pública de la Generalitat. Retroalimentar este tipo de actos desde los medios de comunicación es, en opinión del presidente catalán, una irresponsabilidad. "Hay gente que lo hace porque saben que vendrán los medios, les grabarán y saldrán en la televisión", recordó.

Desde que el mes pasado comenzaran los incidentes con quemas de retratos de la familia real, el Ejecutivo catalán ha evitado hacer condenas explícitas de estos asuntos. Eso sí, los tres partidos que apoyan al Gobierno -PSC, Esquerra Republicana e Incitativa- aprobaron en el Parlamento catalán una resolución que insta a "respetar" los símbolos institucionales. El propio Montilla reiteró esta idea la semana pasada ante los Reyes.

Desactivar la protesta

Ello no ha bastado al Partido Popular, que exige una condena más explícita y "no lanzar debates al aire". El presidente del PP de Cataluña, Daniel Sirera, manifestó ayer que si Montilla no está de acuerdo con el Código Penal debe comunicárselo al PSOE para que "presente una propuesta de modificación de ley", pero que "mientras la ley esté en vigor, la ley se tiene que cumplir".

La estrategia de la Generalitat es poner sordina al asunto con el objetivo de desactivar a los grupos que han promovido la quema de retratos. El enfrentamiento directo con los grupos de radicales, además de darles mayor notoriedad, también provocaría tensiones en el seno de Esquerra Republicana, algo que todos quieren evitar.

De momento, el principal socio de Montilla se ha limitado a defender la "libertad de expresión" de los antimonárquicos pero ha procurado marcar distancias con ellos y evitar que se les pudiera confundir. Por si quedaba alguna duda, ERC ha impuesto una multa de 600 euros a uno de sus diputados que se negó a votar la condena de este tipo de actos en el Parlamento catalán. La dirección de ERC atribuye a grupos independentistas extraparlamentarios el grueso de los actos de quema de fotografías. El otro grupo nacionalista, Convergència i Unió, está aun más alejado de estas protestas. Ayer, el presidente de CiU, Artur Mas, tildó de "actos de violencia gratuita" estos episodios y apostillo: "No llevan a ningún sitio, sólo ofrecen una imagen distorsionada e injusta de lo que es Cataluña".

En cualquier caso, Montilla ha optado por la estrategia de la distensión. Un botón de muestra de ello se visualizará mañana en el desfile militar del 12 de octubre. El presidente de la Generalitat asistirá al acto junto a otros presidentes autonómicos. Los socialistas catalanes esperan que la presencia de Montilla en Madrid se interprete como un espaldarazo del presidente de la Generalitat hacia el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras los meses de tensión generados por el debate estatutario y por la quema de símbolos institucionales. Montilla aseguró ayer que su presencia en los actos de mañana se enmarca "dentro de de la normalidad". No lo es. Si bien su antecesor, Pasqual Maragall, participó de los actos en dos ocasiones, los 23 años de presidencia de Jordi Pujol estuvieron marcados por su ausencia sistemática del desfile militar en esta fecha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 2007