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Reportaje:

Dehesas protegidas por ley

El anteproyecto de la Junta es esperanzador para el sector privado

Un foro internacional y un nuevo proyecto pretenden avanzar en la conservación de espacios vitales para las especies. Un total de 22 organizaciones españolas y portuguesas han formado el Foro Encinal para analizar la situación de las dehesas ante sus principales problemas: la enfermedad de la seca y la sobreexplotación. Por otra parte, el proyecto Balsas Vivas pretende usar las más de 15.000 presas de riego e industriales existentes en Andalucía para crear humedales que favorezcan la biodiversidad. El objetivo de Medio Ambiente es alcanzar acuerdos con los propietarios de las reservas de agua para aumentar la vegetación en los entornos y crear así refugios para las especies animales.

Las dehesas tienen problemas. Su uso tradicional, dedicado a la recogida de leña, el pastoreo y a la caza, se ve amenazada en los nuevos tiempos. Los expertos señalan a la sobreexplotación, necesaria apara conseguir mayores rendimientos económicos y, sobre todo a la enfermedad de la seca en los encinares, como sus principales problemas actuales. Ello hace necesaria la adopción de medidas de protección de este paisaje único, producto de la acción del hombre en la naturaleza. La Junta ha elaborado el anteproyecto de Ley de la Dehesa, que presentó en julio, para asegurar un paisaje que ocupa el 14% del territorio andaluz (1,25 millones de hectáreas, de Sierra Morena y las sierras gaditanas, principalmente).

La sobreexplotación es uno de los principales problemas de las dehesas andaluzas

El Foro Encinal reúne a 22 organizaciones para debatir sobre la dehesa

De esas hectáreas, 1.250 se encuentran en la finca El Campillo, en San Bartolomé de la Torre, en la comarca del Andévalo onubense. La finca es propiedad de José Luis García Palacios, que la explota para uso ganadero de cerdos ibéricos y toros de lidia -entre otras actividades-, de la misma manera que lo hicieron su abuelo y su tío cuando, a principios del siglo pasado, compraron esas tierras.

El propietario de El Campillo mira las lomas salpicadas de encinas con ojos expertos. Por algo es uno de los impulsores del Foro Encinal para la defensa y conservación de la dehesa, que nació en mayo por iniciativa de la asociación agraria ASAJA, presidida en Huelva por García Palacios. "El foro reúne a 22 organizaciones, desde propietarios a universidades, tanto españolas como portuguesas para debatir sobre la dehesa y hacer oír nuestra opinión", dice García Palacios. El responsable de Asaja y del Foro, coincide en señalar que el principal problema es el de la seca y aboga asimismo por hacer pedagogía de buenos hábitos de gestión entre los dueños de las explotaciones. En general, García Palacios ve con buenos ojos el anteproyecto de ley redactado por la Junta, "siempre y cuando no sea meramente recaudatoria y restrictiva". Palacio reclama, además, la representación de los propietarios en su elaboración y gestión final. A finales del mes pasado, García Palacios y otros representantes del Foro Encinal acudieron a la Comisión de Agricultura del Senado para tratar de elevar los problemas de las dehesas a la Unión Europea y plantear el estudio en Bruselas de una ley específica sobre la misma a nivel europeo.

Por su parte, el anteproyecto andaluz no impondrá nuevas obligaciones a los dueños de las fincas, sino que se basará en medidas de fomento para la preservación de estos espacios, amenazados principalmente por la falta de regeneración del arbolado y las enfermedades de la encina. La ley quiere armonizar y unificar medidas y prevé que la dehesa cuente con ayudas específicas para su protección. El documento, elaborado por las Consejerías de Agricultura y Pesca y de Medio Ambiente, persigue la sostenibilidad de la gestión y establece la elaboración de planes integrales con una duración de diez años, así como acuerdos integrales para incentivar a los propietarios en el desarrollo de proyectos sociales, económicos, medioambientales y culturales.

La ley también contempla la creación de la Comisión Andaluza para la Dehesa, un órgano colegiado de coordinación y gestión, que estará integrado por las consejerías con competencias en agricultura, medio ambiente e investigación, y que se encargará de aprobar los planes y acuerdos de gestión, además de fomentar la investigación y la formación. Esa comisión tendrá que proponer un Plan Director de las dehesas en Andalucía, elaborado conjuntamente por las consejerías implicadas y que tendrá que ser aprobado por el Consejo de Gobierno. Entre otras cosas, el documento deberá identificar las claves de la sostenibilidad y las buenas prácticas de gestión así como recoger un diagnóstico social, ambiental, económico y cultural de las dehesas.

En este sentido, Ángel Martín Vicente, experto en estos espacios y miembro del grupo de investigación Ecología de Sistemas Agrarios, Ganaderos y Forestales de la Universidad de Sevilla, opina que el estado de las dehesas en Andalucía, no es tan malo como a priori se puede pensar, "pero sí está afectado por problemas importantes".

"La sobreexplotación es uno de los principales problemas. En ocasiones, el manejo del ganado no es el adecuado, de forma que se concentra en zonas muy pastoreadas, que terminan atrofiándose y apareciendo especies con poco valor forrajero", dice Martín. Otro mal uso que ha detectado es la excesiva alimentación suplementaria con piensos. "Eso hace que los animales se muevan menos y aprovechen poco el pasto".

Pero el mal que tiene a todos preocupados desde hace décadas es el de la seca. "Quizás sea una enfermedad por la que la planta pierde sus defensas y es atacada por enfermedades oportunistas que la matan, como pasa con el SIDA entre los humanos. También puede haber existido siempre y que no se manifestaba porque, tradicionalmente, se quitaban las encinas que tenían el menor síntoma de estar mal", explica Martín. Sobre el proyecto de ley, Martín aboga por "una ley más general, centrada en ciertas prácticas ambientales sanas, sea en la dehesa o en los campos de trigo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2007