Las secuelas del temporal

Tormenta de difícil pronóstico

El otoño es una época rica en situaciones meteorológicas extremas en España. También en Andalucía, a pesar de que las lluvias torrenciales en estos meses del año están tradicionalmente asociadas a otras comunidades como la valenciana, Murcia, Cataluña... Nada más lejos de la realidad: una de las mayores tragedias provocadas por las lluvias torrenciales en España tuvo lugar el 19 de octubre de 1973 en Almería, con alrededor de 200 víctimas mortales. ¡En Zurgena cayeron 600 litros por metro cuadrado en sólo 24 horas! ¿No recordamos ya las trágicas inundaciones del 17 de octubre y del 16 de noviembre de 1989 que costaron la vida a 5 personas en Sevilla? Ha llegado el otoño meteorológico a Andalucía (otros años se ha retrasado más, a veces ni siquiera ha aparecido) y eso significa el fin del dominio anticiclónico veraniego en el sur de España y la llegada de borrascas procedentes del Atlántico. Como es natural, junto a ellas han hecho acto de presencia sistemas convectivos, sistemas de tormentas, bien organizados que son capaces de dejar grandes cantidades de precipitación en muy pocos minutos.

Son fenómenos bien conocidos y pronosticados. Ahora bien, desde el punto de vista del pronóstico es muy difícil en estas situaciones atmosféricas conocer en qué momento y en qué lugar van a descargar precipitaciones de esa magnitud e incluso saber cuántos litros por metro cuadrado caerán exactamente. La ciencia meteorológica progresa de manera notable y podría ser capaz de dar respuestas consistentes a esas preguntas en breve. Pero, una vez conocidas, ¿sabremos cómo se comportará esa precipitación torrencial sobre el terreno? Ese es otro debate al que deben responder los hidrólogos y los responsables de la planificación del territorio.

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