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Reformas políticas en la región andina

Ecuador respalda el Estado fuerte de Correa

El presidente logra un apoyo abrumador para el cambio político y económico del país

La victoria del Movimiento País del presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue aplastante. A última hora de ayer, el partido gobernante había logrado 72 de los 130 asambleístas de la Constituyente, con el 88% escrutado en el fiable recuento electrónico de la organización independiente Participación Ciudadana. Los primeros resultados oficiales confirmaban la tendencia. Los ecuatorianos han respaldado la propuesta de crear un Estado fuerte mediante una profunda reforma política y económica, según los principios del socialismo del siglo XXI que abandera Correa: solidaridad, equidad y ética. La piedra fundacional es la Carta Magna que la Asamblea elegida el domingo redactará en un plazo máximo de ocho meses.

En una pared cercana al Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, se podía leer días atrás: "Se viene el correazo final". Ayer, habían añadido otra frase: "Se vino nomás". Correa no puede estar más exultante, el control de la Asamblea que redactará una nueva Constitución era lo que le faltaba para dar la puntada final a su proyecto para refundar Ecuador.

En un año, desde que ganó la presidencia en noviembre de 2006, Correa ha erradicado la oposición, ha conseguido el respaldo popular para hacer una nueva Ley Fundamental y ahora no sólo lo tiene, sino que además la hará a su medida. Quiere un Estado fuerte y con una gran presencia en la economía. "Hemos ganado la madre de todas las batallas", afirmó.

Tan pronto como se conoció la victoria, Correa se mostró dispuesto a dialogar con otras fuerzas políticas, con los empresarios y con todos los sectores a los que él pretende echar el guante, que son casi todos. Eso sí, se niega a conversar con los otros dos partidos más votados el domingo, el PRIAN del magnate bananero y ex candidato presidencial Álvaro Noboa, y Sociedad Patriótica, del ex golpista y ex presidente destituido Lucio Gutiérrez. "Sólo voy a dialogar con aquellos que les interese el bienestar de la gente, el progreso de la patria. (...) Para qué voy a hablar con Gutiérrez, alguien al que sólo le interesa defender sus intereses. (...) Con Noboa, para qué, si se precia de ser un gran empresario y no paga impuestos al Estado porque dice que sus empresas no obtienen suficientes beneficios", afirmó.

Tanto en los festejos del domingo como ayer, Correa insistió en la idea de despejar dos de los mayores temores de muchos ecuatorianos, incluso de aquellos que han votado por su proyecto: la influencia del chavismo venezolano y su carácter autoritario. "Basta de tratar de satanizar

basta de tratar de inmovilizar al país por medio del miedo. Aquí nadie busca proyectos totalitarios, menos aún, proyectos extranjeros", declaró Correa en su discurso victorioso.

Es más, ayer, ante los medios extranjeros, se explayó bastante sobre cómo será su política con respecto a las empresas extranjeras, en especial las del sector energético. Dijo que "en absoluto" está en contra de la inversión exterior en su país. "La única condición es que se tiene que respetar la Constitución vigente, que dice que los recursos del subsuelo son del Estado, entre ellos el petróleo y las minas. (...) Aquí no hay que nacionalizar como en Bolivia, aquí los recursos ya son públicos".

Las empresas españolas

"Se están revisando los contratos petroleros, algunos son muy perjudiciales para el Estado", explicó. "Pero la negociación es amigable. Ya estamos conversando con cuatro petroleras, no recuerdo si entre ellas está Repsol. Saben perfectamente las ganancias extraordinarias que están obteniendo con un recurso que es del Estado", añadió. Hablando en concreto de las empresas españolas, Correa dijo que eran "de las buenas". "Con Telefónica habrá que negociar las concesiones de telefonía celular. (...) Quiero decirles sinceramente que Movistar ha sido mucho más cumplidora que la otra gran transnacional que tenemos aquí. Movistar tiene la tercera parte de un mercado dominado por la compañía Porta y paga tres veces más impuestos", explicó.

El presidente Correa destacó que su Gobierno es "pragmático", que hay "10 economistas en el Gabinete" que saben lo que hacen. "La inversión extranjera es bienvenida con todo entusiasmo. Aquella que cumple con sus trabajadores, con sus clientes, con el Estado pagando impuestos, con el medioambiente. Pero aquella inversión extranjera que todavía nos cree colonia, que vulnera los principios legales, no es bienvenida y tendrá una respuesta clara de un país soberano y de un Gobierno soberano", enfatizó.

Correa también dijo que abrirá a la inversión foránea el sector de la banca. "Hay sectores que necesitan protección, como el agrícola, y otros que hay que abrirlos a la competencia, como la banca", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2007