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El atropello de un hombre en Outes resulta ser un asesinato con robo

Los autores intentaron simular un atropello accidental con fuga, pero la desaparición de la cartera de la víctima puso en la pista correcta a la Guardia Civil. José Benito González, de 63 años, murió arrollado el 14 de julio, en torno a las tres de la madrugada, en la pista forestal que une Seara y Quintela (municipio coruñés de Outes). Volvía a casa después de tomar unas consumiciones en un bar, y llevaba en el bolsillo 600 euros. Sus asesinos, dos hombres de 25 y 35 años, lo vigilaron, lo siguieron y, en un lugar apartado, aceleraron para golpearle la cabeza con contundencia. Gracias a las marcas que quedaron impresas en el cuerpo del fallecido, los agentes descubrieron el modelo de vehículo y detuvieron a V.M.M.C., el más joven, vecino de Noia, y a A.L.S., de Outes, ambos consumidores habituales de heroína. Este segundo era el conductor y se deshizo de la furgoneta en Gijón tras sustituir el frontal, dañado por el impacto del atropello. Después, huyó a Canarias, donde fue detenido.

Otra pista decisiva fueron las marcas del suelo. En el lugar donde se halló el cuerpo no aparecieron marcas de frenada. Si hubiera sido un accidente, el conductor, probablemente, hubiera tenido tiempo de reaccionar y frenar para intentar evitar la desgracia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007