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Entrevista:JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ | Director del Museo de Arte Romano de Mérida

"Roma siempre respetaba la lengua y las costumbres locales"

El director del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, José María Álvarez (Mérida, 1947) no se sorprendió del mal tiempo que le recibió ayer en Vitoria donde abrió la serie de conferencias que se ofrecerán hasta fin de mes dentro de Eneadas, las jornadas que tratan de acercar en la capital alavesa la cultura y la historia de Roma, desde los etruscos a Pasolini. Álvarez, de ascendencia alavesa, que recordaba los veraneos fríos de su infancia, disertó sobre la vida cotidiana en las ciudades romanas, como Emérita (Mérida) o Iruña-Veleia, y calificó de hallazgo excepcional los epigramas encontrados en la ciudad alavesa, que recogen las primeras muestras en lengua vasca. Preocupado por el abandono de los estudios clásicos, quien recibió el premio nacional de Arqueología en 1999, también recordó cómo en Alemania se ha vuelto a recuperar el estudio del latín y el griego.

"Hay que volver al mundo clásico; es fundamental tener esa base de nuestra cultura"

Pregunta. A pesar de la distancia, ¿había similitudes en la vida en Emérita Augusta y Veleia?

Respuesta. Por supuesto. Ambas se encontraban dentro de la oficialidad; es decir, que se regían por las normas que llegaban de Roma, aunque una estuviera en Hispania y la otra en Lusitania. La vida ordinaria era muy parecida, cada una con sus connotaciones, por supuesto.

P. Por ejemplo, que en Veleia muchos habitantes se entendían en lengua vasca, tal y como parece desprenderse de los últimos hallazgos.

R. Me sorprendieron mucho y gratamente, quizás por la vinculación sentimental que mantengo con Álava. En su momento, ya dije que me parecía un descubrimiento importantísimo, aunque ahora han de ser los especialistas quienes los estudien. Yo he tenido la oportunidad de verlos, y desde mis conocimientos de epigramática, me parecen muy interesantes.

P. Da la impresión de que, en su expansión, el Imperio Romano tuvo buen cuidado en superponerse, sin arrasar con las costumbres o lenguas locales.

R. Roma respetaba la lengua y las costumbres siempre, hasta el punto de que en la religión nos encontramos muchas veces con fenómenos de sincretismo, de dioses que son combinación de creencias del lugar y de Roma. En ese sentido, eran inteligentes y, por eso, no me extraña lo de Veleia. Nosotros, en Badajoz, hemos encontrado en excavaciones romanas textos en fenicio, que era la lengua que se hablaba en el lugar. Eso sí, cuando construían un puente en Alcántara, el emperador siempre estaba presente. Venían a decir: "Vosotros podéis vivir como queráis, pero tenéis que pagar los correspondientes tributos y rendir culto al emperador". De ahí, que los cristianos tuvieran sus mártires, porque consideraban que había un solo dios.

P. Las ciudades de provincias, como Emérita o Veleia, conocían de primera mano los avances de Roma en un tiempo sin televisión o internet.

R. Pero la red de calzadas era impresionante. La comunicación dentro del Imperio, entre sus principales enclaves, se caracterizaba por su fluidez. Sólo un ejemplo: cuando el emperador Trajano recibió una carta de su asesor y valido Plinio el joven, destinado en una provincia, en la que le requería para que le enviara arquitectos, Trajano le respondió que para qué necesitaba arquitectos de Roma, que los de provincias eran mejores.

P. ¿También en la Península Ibérica?

R. Aquí hay dos referentes de primer orden: Gaius Sevius Lupus, que levantó la torre de Hércules, y Caius Iulius Lacer, autor del puente de Alcántara. Pero esa transmisión inmediata de las tendencias y el conocimiento se vivía en todos los órdenes. El poder de las imágenes era tremendo, hasta el peinado se regía por la moda de Roma. Claro que también había núcleos rurales, zonas apartadas, donde esa información no llegaba.

P. Y, sin embargo, se ha abandonado el estudio del latín y de la cultura romana.

R. No es el momento de recordar el nombre del ministro autor de la famosa frase: "Menos latín y más deporte", pero esa orientación pedagógica que se impuso hace decenios en España la acabaremos pagando. Mantengo buenas relaciones con el ámbito académico de Alemania y allí ya hace tiempo que han rectificado; han vuelto al latín y al griego, los orígenes de nuestra cultura. Lo que no puede ser es que un estudiante universitario (soy profesor de la UNED) responda que Troya se encuentra en Australia; y no hablo de una anécdota aislada. Hay que volver al mundo clásico; es fundamental contar con esa base de nuestra cultura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de agosto de 2007