Reportaje:

"Antes muertos que en Bangladesh"

38 'sin papeles' huyen del CETI de Ceuta por miedo a la repatriación

Un grupo de 38 inmigrantes de Bangladesh ha abandonado el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, en el que algunos vivían desde hacía más de dos años, y se han refugiado en los montes que rodean la ciudad por miedo a ser repatriados. Los asiáticos, todos varones, huyeron después de que una delegación de diplomáticos de su país viajara a Ceuta para identificarlos. Entre los inmigrantes corrió el rumor de que las expulsiones serían inmediatas y, hace cuatro días, los bangladeshíes huyeron al monte. No se llevaron comida ni ropa.

Desde el sábado están durmiendo en los bosques colindantes con la frontera con Marruecos, y acompañados por miembros de comunidades cristianas del barrio madrileño de Lavapiés.

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"Nuestra situación es desesperada", explica Kabir Hoque, el más antiguo del grupo, que se halla en Ceuta desde el 14 de junio de 2005. En el rudimentario español que ha aprendido durante su estancia en el CETI, narra su terrible experiencia en el desierto del Sáhara, hasta donde las mafias los dirigían para desde allí alcanzar las ciudades marroquíes del norte y cruzar luego a Ceuta o Melilla. Llegó en avión a Mali, desde donde se internó en el desierto argelino. Asegura que ha caminado días enteros junto a otros inmigrantes africanos, "haciendo cientos de kilómetros, con un calor insorportable y con los pies descalzos". "Hubo días que no comimos ni bebimos agua", relata. Recuerda haber intentado cruzar la frontera con Ceuta al menos dos veces antes de conseguirlo, "pero los guardias me devolvían a Marruecos". Al final logró entrar en una pequeña balsa, el procedimiento más utilizado después de que el Gobierno elevara y reforzara la valla fronteriza.

Los responsables del CETI mantienen contacto con los huidos. "Se les ha transmitido el mensaje de tranquilidad, por lo que pensamos que en los próximos días volverán al centro", informó ayer una portavoz de la Delegación del Gobierno. Pero, en el monte, la actitud de los inmigrantes es por el momento decidida. "¿Para qué vamos a volver? ¿Para que nos manden a Bangladesh y muramos? Prefiero morir aqui", afirma uno de ellos. "Antes muerto que regresar", insiste Hoque. "Es vergonzoso para nosotros. ¿Qué les diremos a nuestras familias y a quienes nos dejaron el dinero para venir?", se pregunta. "Si salimos de Bangladesh fue porque allí no podíamos vivir, y ahora encima tenemos muchas deudas", explican.

Los inmigrantes han redactado una carta que han entregado en la Delegación del Gobierno. En ella hacen un llamamiento a las autoridades para que no los repatríen. "Dénnos una oportunidad y demostraremos que somos útiles para la sociedad española y europea", dice uno de los párrafos. En el escrito recuerdan la "desesperada" situación de su país, asolado por las catástrofes naturales. "Muchos hemos perdido a la familia en los años que llevamos aquí", se lamentan. De hecho, Bangladesh es uno de los países más pobres del planeta, y cada año soporta lluvias torrenciales e inundaciones. La Delegación del Gobierno rebaja la cifra de huidos de 38 a 20, aunque los fugados insistem en que "todos" los bangladesíes se han fugado, incluido Monir Polin, el último en llegar a la ciudad, el pasado 13 de junio.

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