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El nuevo orden municipal gallego

El viejo plan fracasó por falta de transferencias de poder político

Las más de 30 áreas metropolitanas que se crearon o que se intentaron crear en España entre 1980 y 2000 fracasaron por falta de fondos y competencias. Las diputaciones y comunidades autonómicas se resistieron a traspasar poder (dinero y competencias) a las asociaciones de municipios y murieron de inanición.

El caso más palpable es el del Área Metropolitana de Barcelona, que llegó a funcionar incluso con una Corporación Metropolitana de concejales de los más de 30 ayuntamientos asociados. Esta metrópoli suma 4,5 millones de habitantes y se instauró como un intento de contrapoder del PSOE barcelonés al centralismo de Madrid y a la Generalitat de Pujol (CiU). El experimento no sólo no funcionó si no que se disolvió hace ya más de 15 años. Algo semejante sucedió en Bilbao. Ambas urbes operan ahora con consorcios de gestión de servicios (urbanismo, medioambiente, turismo, agua) pero siguen sin lograr carta legal de poder político, porque ni sus diputaciones ni sus autonomías están dispuestos a cedérselo.

Es el modelo de Área Metropolitana que Vigo solicitó al Parlamento de Galicia hace un año y que BNG y PSOE rechazaron.

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