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Entrevista:Miguel Sanz | Presidente de Navarra | Cuarto mandato de Miguel Sanz

"El partido me pide tener voz propia en Madrid"

Pamplona
Miguel Sanz Sesma (Corella, 1952) recibe a EL PAÍS hora y media antes de su cuarta toma de posesión como presidente de Navarra. El jefe del Ejecutivo foral analiza las razones por las que revalida el cargo a pesar de que su partido, UPN, aun siendo el más votado, perdió la mayoría absoluta. Sugiere que el PSOE se ha comprometido con él a "no generar inestabilidad" con una moción de censura. Y se propone tener grupo propio en el Congreso al margen de su socio, el PP.

Miguel Sanz niega haber acusado al Gobierno de Zapatero de pretender "vender Navarra" a ETA, aunque insiste en que la Comunidad foral estaba sobre la mesa en el proceso de paz. "Si la banda no hubiera roto el alto el fuego, probablemente yo no estaría aquí", asegura. Sanz reitera la necesidad de UPN de contar con "voz propia" diferenciada del PP en Madrid y asegura que no es una cesión al PSOE, sino una petición de los cuadros del partido.

Pregunta. ¿Hay un pacto entre la ejecutiva federal del PSOE y UPN?

"El PP nos pidió que apoyásemos a CC para que tuviese grupo propio. ¿Por qué nosotros no vamos a poder hablar sobre esta cuestión?"

"He dialogado con la dirección del PSOE y tengo confianza en que lo que hemos tratado trascienda de un simple intercambio de impresiones"

"No es razonable que la comunidad más histórica de España, la última en incorporarse a la Corona, tenga sin definir su futuro político institucional"

Respuesta. Yo no he llegado a ningún pacto. Yo he hablado con la dirección del PSOE y tengo confianza en que lo que hemos hablado trasciende de un simple intercambio de impresiones y de intereses coyunturales. Todos tenemos derecho a cambiar y en el proyecto institucional de Navarra existen más coincidencias que diferencias, al menos de momento.

P. Pero en su investidura usted dijo: "UPN, CDN y PSN hemos acordado a priori garantizar la gobernabilidad de Navarra".

R. Si no hubiese existido ese consenso básico sobre la estabilidad yo no me habría atrevido a someterme a la investidura. Desde el primer momento dije que esta comunidad necesita estabilidad política y que es imprescindible que sea con los dos grandes partidos y por los que defendemos la Navarra del Amejoramiento.

P. ¿Le garantizaron los socialistas que no habrá moción de censura?

R. Eso no lo puede garantizar nadie. Sí me garantizaron que no van a generar inestabilidad y que la moción de censura no se va a tomar con intereses sectarios o electoralistas sin ningún motivo aparente, sino con carácter excepcional. Del mismo modo, yo tampoco disolveré las Cortes ni convocaré elecciones anticipadas salvo que hagan Navarra ingobernable. Eso sí lo hemos hablado.

P. Ese apoyo tácito entre dos partidos rivales sólo se suele dar en graves crisis.

R. Ese acuerdo es necesario porque no es razonable que la comunidad más histórica de España, la última en incorporarse a la Corona, tenga sin definir su futuro político institucional y que estemos siempre sometidos a las presiones de otras realidades políticas. No me refiero sólo a Euskadi, también a la política nacional. Si UPN, CDN y PSN nos ponemos de acuerdo, dejaremos menos espacio a los que pretenden cuestionar nuestro modelo.

P. ¿Se puede buscar el acuerdo con los socialistas en Pamplona y hacerles oposición en Madrid?

R. No sólo sostenemos que sí, sino que ya lo hemos practicado. El acuerdo UPN y PSN se ha repetido hasta 2002 al margen de quien gobernaba en Madrid. Además, en Navarra, lo que se pacta se cumple.

P. ¿Por qué dice entonces que necesitan un grupo diferenciado del PP en el Congreso?

R. El grupo propio es una posibilidad, pero hay otros instrumentos. UPN necesita tener voz propia en Madrid porque en los grandes debates de política nacional en los que el tema Navarra va a salir, la voz de Navarra no puede ser exclusivamente la de Nafarroa Bai, porque estamos trasmitiendo una imagen sesgada. El pacto de UPN con el PP nos da margen para tener en esos grandes debates voz propia sin incumplirlo. El acuerdo nos obliga a apoyar las políticas impulsadas por el Grupo Popular y obliga al PP a apoyar las políticas en Navarra de UPN. Eso no significa ruptura.

P. Parece que la dirección del PP no se lo ha tomado muy bien.

R. Lo del grupo propio no debe asustar a nadie. Creo recordar que el PP nos pidió que uniéramos nuestros diputados a los de Coalición Canaria para que tuviese grupo propio. Eso lo hizo el PP con intereses políticos para asegurarse apoyo, ¿por qué nosotros no podemos hablar sobre esto?

P. ¿Contempla entonces un préstamo de diputados del PP?

R. Podría ser el sistema, pero también podría ser otro sin necesidad de tener grupo propio. A lo mejor sería posible que en esos debates nosotros interviniéramos. Yo sé que nuestros diputados hablan de Navarra, pero no en debates que tienen un eco nacional, como los debates de política general [debate sobre el estado de la nación]. Es una cuestión que hay que estudiar. No soy yo quien lo propone, sino que me lo vienen reclamando en los consejos políticos de UPN. Yo, precisamente, que fui impulsor del pacto con el PP, les digo que hay que plantear el tema sin que suponga una ruptura.

P. Este divorcio, ¿forma parte de lo acordado con el PSOE?

R. No. Este debate se suscitó en UPN desde hace dos o tres años, desde la irrupción de NaBai en el Congreso, y el PP lo puede confirmar. Ya veremos su resultado. El portavoz del PP en el Congreso no contesta a Uxue Barkos, sino al presidente del Gobierno.

P. ¿Entonces, no hay distanciamiento?

R. Nosotros somos un partido autónomo que adopta sus decisiones de manera unilateral. Cuando hemos tenido que diferenciarnos del PP en temas de política sectorial que afectaban a Navarra lo hemos hecho.

P. ¿Cómo se llegó a un desencuentro tan grande entre socialistas y UPN?

R. El distanciamiento ya venía del debate de Presupuestos de 2002 y 2003, cuando el PSN nos obliga a prorrogarlos. Ese bloqueo hizo que en 2003 aumentáramos nuestro apoyo hasta la mayoría absoluta. En la última etapa, el proceso de negociación con Batasuna-ETA y la falta de información que teníamos sobre él incrementó esa crispación. Convocamos una manifestación para defender el fuero y la libertad y para decir que Navarra no podía ser objeto de intercambio político. Ese cúmulo de circunstancias elevó el nivel de enfrentamiento más de lo que la normalidad y el sentido común exigían.

P. ¿En qué se basó para hablar de la venta de Navarra, que Navarra era moneda de cambio?

R. Yo no he dicho nunca que el Gobierno de España iba a vender Navarra ni que el presidente Zapatero lo fuera a hacer. Lo que UPN ha dicho es que Navarra ha estado encima de la mesa y que no teníamos ninguna información desde el Gobierno. Nos basábamos en las declaraciones de los líderes de Batasuna al decir que "Euskal Herria no se sostiene en el mapa sin Navarra", que no había nada que hacer en el proceso sin la necesidad de conformar una comunidad a cuatro o sin avanzar hacia la unificación. También nos basábamos en declaraciones de dirigentes del PSE como Jesús Eguiguren o Patxi López. No entendíamos cómo todo el mundo fuera de Navarra se permitía hablar de Navarra sin contar con los navarros.

P. ¿Qué declaraciones de López y Eguiguren?

R. Afirmaban que para ellos no estaba fuera de lugar crear un órgano común entre Euskadi y Navarra o hablar de Navarra en la negociación. No quiero ahondar en el debate, pero Navarra era el eje central de la política nacional en ese proceso de negociación. Ese proceso tuvo hitos suficientes para darlo por terminado, como el atentado de Barajas, y no se terminó. En fin, aquello es pasado. La ruptura de la tregua ha generado un cambio de rumbo. Si ETA no hubiese roto la tregua es muy posible que yo no estuviese sentado aquí.

P. Ahora tiende la mano a los socialistas porque, según dijo en su discurso de investidura, comparten el modelo institucional de Navarra. ¿Qué ha cambiado?

R. Siempre hemos entendido que el partido socialista respeta el marco institucional de Navarra, lo defiende y lo potencia. Las dudas de los ciudadanos las generaron los propios socialistas, que a lo largo de la campaña nunca dijeron cuál iba a ser su política de pactos. Nos congratula que hayan cogido el rumbo que nunca debieron abandonar. La ruptura de la tregua ha sido un condicionante para el PSOE, pero también el convencimiento de que los navarros queremos seguir siendo una comunidad diferenciada integrada en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de agosto de 2007