Reportaje:

Retrasos en alta mar

Un barco de Baleària y otro perteneciente a la naviera responsable del vertido de fuel en Ibiza sufren sendas averías en Baleares y hacen esperar varias horas a los viajeros

Más de 300 pasajeros permanecieron atrapados por averías en dos barcos que navegaban por Baleares en 24 horas. El Jaume III, un ferry de la naviera Baleària que enlaza Barcelona con Palma de Mallorca, chocó la madrugada del sábado contra el muelle del puerto de Ibiza con más de 120 personas a bordo, que tuvieron que esperar cinco horas para bajar a tierra.

Horas antes, cerca de 200 pasajeros de otro barco, el Mercedes del Mar, de la naviera Iscomar, tardaron casi 20 horas en llegar a Palma desde Valencia, un trayecto que se hace en nueve, por una avería en el motor. En el último mes, desde el hundimiento del Don Pedro, hasta cuatro buques de pasajeros han sufrido percances mientras navegaban en Baleares. El más reciente lo protagonizó, la madrugada del sábado, el Jaume III, un ferry rápido de la compañía Baleària que se disponía a atracar en el puerto de Ibiza, procedente de Barcelona, cuando estrelló uno de sus patines contra el muelle, aparentemente por la gran cantidad de embarcaciones fondeadas en la bahía. El ancla derribó una farola, que cayó al mar, y la compuerta principal quedó atascada, por lo que las más de 120 personas que iban a bordo, la mayoría con sus respectivos vehículos, tuvieron que esperar cinco horas para bajar a tierra. "Aún hemos tenido la suerte de no hundirnos", bromeaba uno de ellos. La Guardia Civil tuvo que intervenir para calmar los ánimos de un grupo de jóvenes que no se lo tomó tan a la ligera.

"Aún hemos tenido la suerte de no hundirnos", bromeaba un pasajero

Horas antes, en el puerto de Palma, los exhaustos pasajeros del Mercedes del Mar, de la naviera Iscomar, llegaban a su destino después de casi 20 horas de viaje desde Valencia. El buque, que habitualmente cubre este trayecto en nueve horas, se averió en alta mar y tuvo que completar la ruta con un solo motor. Para desesperación del pasaje, el capitán decidió no retornar al puerto de origen, al comprobar que el mar estaba en calma y que los desperfectos no eran graves. Según la compañía, se ofreció a los viajeros alojamiento en camarotes y un almuerzo gratuito, aunque hubo quien se quejó de que les tuvieron "casi 10 horas sin comida ni bebida". Al atracar en Palma, 30 afectados exigieron a la naviera la devolución del importe del billete, y en algunos casos indemnizaciones económicas: "La mitad de nuestras mini-vacaciones ya nos las han fastidiado", se lamentaba una familia que tenía previsto pasar el fin de semana en Mallorca y regresar a casa el miércoles. "Es increíble que se permita que barcos tan cutres y viejos lleven a pasajeros de un lado a otro como si fuéramos mercancías".

Iscomar, propietaria también del Don Pedro, se lleva la palma en la lista veraniega de accidentes marítimos. El 1 de agosto, otro de sus barcos, el Carmen del Mar, colisionó con una baliza de señalización en la zona de Es Freus, cerca del puerto de Ibiza. Iscomar puso en servicio al Pitïusa Nova para cubrir la línea, pero a los tres días este barco también sufrió un fallo y decenas de pasajeros tuvieron que ser reubicados en otras compañías para ir desde Valencia hasta Ibiza. Este rosario de averías y colisiones ha dejado a Iscomar, que se promociona como "de bajo coste", con la mitad de su flota en el dique seco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 11 de agosto de 2007.

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