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Bandas de niños rumanos amargan las vacaciones a jóvenes estudiantes en Valencia

Los proyectos para este verano de muchos jóvenes turistas se han truncado por el aumento de los robos que se cometen en la ciudad de Valencia en estos meses. Un agente de la comisaría de Ciutat Vella explica que no dispone de datos oficiales, pero que es evidente el aumento ya que este verano están registrando hasta cuatro intervenciones al día con bandas de niños rumanos. Además, calcula que en la ciudad se dan en torno a 12 casos diarios con estos pequeños delincuentes. El policía aclara que, al ser menores, el problema se complica porque no existe una normativa para aplicarles medidas más restrictivas como el traslado a un centro de acogida lejos de sus padres. Otro de los inconvenientes es que la víctima no estará presente cuando se celebre el juicio porque ya estará de vuelta en su país.

"Unos niños rumanos me pidieron dinero y me robaron el móvil", relata una estudiante

La Delegación del Gobierno no dispone hasta el 16 de agosto de estadísticas de los robos cometidos en la capital en julio. Se acogen a las declaraciones del delegado Antoni Bernabé en las que aseguraba que la campaña de verano que afecta a la seguridad ciudadana se está desarrollando con normalidad.

Los que sí pueden dar testimonio del aumento de robos son los alumnos de la escuela de español para extranjeros Toronja. La media de ocho robos a la semana que están sufriendo este verano sus alumnos, les está amargando la estancia. Desde hace tres años, una media de 70 alumnos de entre 18 y 30 años, la mayoría de Alemania, Inglaterra y Francia vienen a esta academia ubicada en el centro de Valencia para estudiar el idioma y, de paso, pasar unos días de vacaciones. "Me gusta mucho la ciudad, pero la experiencia ya no es tan buena", afirma decepcionada Dana en su español de principiante. Ella es una alumna eslovaca de 29 años, a la que, ayer mismo, cinco niños rumanos le robaron el móvil en una terraza de la calle Colón después de ofrecerle un panfleto reclamando dinero. Pero ella no es la única.

El director de la escuela, Fernando Batalla, asegura que han sufrido robos y asaltos todos los veranos desde la fundación del centro, pero que la situación de esta temporada "es de escándalo" porque sufren robos "casi a diario". El responsable enumera los sucesos de la semana pasada en diferentes zonas del centro y de la playa y calcula que en el mes de julio denunciaron alrededor de 30 casos. "Avisamos a los estudiantes de los peligros para que no salgan con objetos de valor y están asustados". Aclara alarmado que algunos de los alumnos han sufrido agresiones y otros, amenazas a punta de navaja. "Es una pena porque lo que iba a ser alegre, se convierte en un infierno".

Además del disgusto y la decepción, los robos les acarrean problemas para renovar la documentación y conseguir dinero con el fin de continuar su estancia o regresar a su país. "Desde allí, los padres les tienen que ingresar dinero porque también les roban las tarjetas de crédito".

El responsable del centro apunta a grupos de niños rumanos como los autores principales de los delitos. "Son agresivos, escupen y pegan. Aprovechan los momentos de descanso de los alumnos de la escuela en la playa o en parques del centro para asaltarlos". Afirma que la policía les ha asegurado que es una nueva moda, pero que sólo pueden tomarles los datos y detenerlos. En algún caso, hasta ocho veces en una semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de agosto de 2007