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CARTAS AL DIRECTOR

Incendios en Canarias

Puerto de la Cruz, Tenerife

Una vez más se han quemado parajes bellísimos en las islas sin que haya habido que lamentar, afortunadamente, desgracias personales, con excepción de los medios materiales. Uno se pregunta si con una eficaz prevención no hubiera sido posible evitarlos o al menos minimizar los daños. Estamos hablando de núcleos bien determinados y con una superficie no tan grande pero de una importancia extraordinaria. Mis preguntas son las siguientes: ¿existía una vigilancia extrema las 24 horas del día desde diversos puntos de dichos bosques? ¿Se contaba con un servicio de actuación suficiente y eficaz para una actuación rápida nada más declararse los desastres en cada isla?

Resulta increíble que haya escasez de medios en este aspecto tan fundamental, mientras se derrocha el dinero en otros megaproyectos elitistas y que muy bien podrían considerarse superfluos; así, desgraciadamente, hay Gobiernos autónomos que gastan miles de millones en una fastuosa y rimbombante sala de conciertos y, sin embargo, carecen de medios para preservar que el canto de los pájaros y el murmullo de los árboles se ahoguen bajo las llamas de los incendios. Creo que es hora de exigir responsabilidades y rebelarnos contra la idea de seguir resignándonos a que estas cosas sigan sucediendo periódicamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de agosto de 2007