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El Noroeste Pop Rock llena la playa de Riazor durante tres noches

Unas 25.000 personas por día asistieron a los conciertos en el arena coruñés

Los sonidos del pop nacional contemporáneo o de la legendaria movida de los 80, a los que sucedió una sesión de puro rock autóctono clausurada ayer por la renovada banda nacida en el Manhatan de los años 70, New York Dolls, convirtieron durante tres noches la céntrica playa coruñesa de Riazor en la sala de estar de decenas de miles de personas de todas las generaciones. Las elevadas temperaturas nocturnas (24 grados en la medianoche del viernes) y la ausencia de otras alternativas musicales al aire libre en una ciudad en fiestas ampliaron considerablemente el atractivo de los conciertos gratuitos al pie del mar del ya tradicional festival Noroeste Pop Rock.

Batió récord de afluencia en su 21ª edición, con un ambiente popular y verbenero que reunió a una media de 25.000 personas cada noche, según estimaciones de la organización. Los resucitados Nacha Pop, los madrileños Dover y la banda neoyorquina, la única participación extranjera, protagonizaron esta serie de nueve conciertos (tres cada noche), cuyo cartel se nutrió en su mayoría de grupos de A Coruña con tirón en el panorama nacional como Deluxe, el trío novel aclamado por la crítica Triángulo de Amor Bizarro, o los muy rockeros Ultracuerpos, Lascivos y Crueles, que hicieron de teloneros, anoche, de los New York Dolls. Niños correteando por la arena entre la multitud de jóvenes, padres bailando al lado de las sillas de los pequeños o con sus retoños durmiendo en brazos, y abuelos clavados a la barandilla del paseo marítimo conformaron una atípica estampa en estos conciertos de pop rock.

La música de los 80 nunca pasó de moda y quizás por ello no sólo estuvo presente la noche del viernes, cuando volvieron tras casi dos décadas de ausencia el mítico y fragilizado Antonio Vega, repetidamente ovacionado, y su primo Nacho García, los renacidos Toreros Muertos de Pablo Carbonell o los imperecederos andaluces de Danza Invisible. La estética ochentera también dominó la víspera el escenario, decorado como una discoteca con enormes bolas de espejos, una plataforma, luces de colores y humo a raudales, para las actuaciones de bandas que dominan el mercado musical español, como Dover. Antes le precedieron Triángulo Amor Bizarro, con su exitoso primer disco, y Deluxe, que hicieron botar al público en la arena con su celebre Que no. La banda liderada por Xoel López, que se quejó de sólo poder actuar una hora, salió al escenario uniformada con monos blancos decorados a brochazos de todos los colores por el pintor coruñés Jorge Cabezas.

La mezcla generacional fue aún mayor al día siguiente para el revivir de los 80. Danza Invisible hizo corear al público Somos el club del alcohol como si fuese una nana, seguido de un Pablo Carbonell que arrancó aplausos por sus chistes y el lucimiento de su barriga cervecera. A la risa sucedió la nostalgia con Nacha Pop, reconstituido tras 19 años de ausencia, con demasiados sonidos electrónicos que cubrían el hilo de voz del desmejorado Antonio Vega, cabizbajo durante todo el concierto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2007