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Reportaje:

"Estoy lejos de esas historias"

Alonso, que aspira a coger el liderato en el Mundial, elude la polémica entre McLaren y Ferrari

El supuesto caso de espionaje industrial de McLaren a Ferrari dio ayer otra vuelta de tuerca. Mientras Fernando Alonso, que recuperó la voz tras prohibirle su escudería que hablara, intentaba desmarcarse de este asunto, y anunciaba su intención de recuperar el liderato del Mundial, el próximo domingo en el GP de Hungría, los responsables de Ferrari replicaban a Ron Dennis y calificaban de "graves y falsas" las afirmaciones contenidas en su carta a Luigi Macaluso, presidente de la federación italiana, cuando les trataba subliminalmente de tramposos.

"Intento mantenerme al margen de este asunto", zanjó ayer Alonso. "Nosotros hacemos nuestro trabajo, que es conducir el coche e intentar ganar carreras, alejados lo más posible de estas historias. Equipo, técnicos y pilotos estamos centrados en los aspectos más competitivos. Son los jefes los que tienen dificultades". Ni Alonso, ni Lewis Hamilton, que eludió todas las cuestiones referidas a este tema, se explayaron más. Un responsable de comunicación de McLaren comentó: "No hay una prohibición explícita de hablar de estos temas, pero está claro que es mejor que los pilotos no se refieran a ellos".

Son tal vez los únicos que no lo hacen. Porque ayer, en el circuito de Hungaroring, fueron muchos los que dejaron oír su voz. Los primeros, los responsables de Ferrari que, en un comunicado en su web, intentaron destruir uno a uno todos los argumentos utilizados por Dennis sólo un día antes, según los cuales habían ganado la carrera de Australia con un coche ilegal y habrían seguido utilizándolo si ellos no hubiesen alertado a la FIA. "Rechazamos estas acusaciones y explicaremos nuestras razones en el Tribunal de Apelación [el 13 de septiembre]", indica el comunicado de la escudería italiana. "Nuestros dos coches pasaron los controles técnicos de la FIA antes, durante y después del GP de Australia. Y los dos fueron evaluados como correctos por los comisarios técnicos. Si hubieran apreciado alguna irregularidad nos habrían descalificado", prosigue el comunicado.

Según Ferrari, la respuesta de la FIA llegó algo más tarde, cuando al comprobar que el reglamento tenía algunas lagunas en cuanto al suelo flexible utilizado por ellos y por algunas otras escuderías, y en cuanto al soporte del alerón trasero, aprovecharon la ocasión para legislar de forma más clara, evitando así dobles interpretaciones. Y después, comunicaron a los equipos implicados que debían realizar ciertas modificaciones en sus coches. "Contrariamente a lo que asegura McLaren, Ferrari nunca ha obtenido ninguna ventaja de forma ilegal", concluye el documento.

También Bernie Ecclestone se sumó al debate al asegurar que quedan todavía muchas cosas por saber. "Mosley hizo lo que debía cuando mandó el asunto al Tribunal de Apelación. No sabemos muchos de los detalles ni si hubo cambios en las líneas de diseño de McLaren. Apelación aclarará los hechos. Ferrari sólo quiere que se explique cómo ocurrieron de verdad las cosas". Flavio Briatore, director de Renault, entró en el debate: "Si el coche tuvo que cambiarse es que no era correcto en la primera carrera. Esta historia nos perjudica a todos".

Ajeno a esos hechos, Alonso logró el mejor tiempo en los entrenamientos libres, casi medio segundo mejor que Hamilton y que los Ferrari.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de agosto de 2007